Cuando las palabras
duelen
y penetrante sobre la
piel
las miradas arden.
Yo… sólo río.
Cuando el puño se
aprieta
porque la furia se
desboca,
es cuando el corazón
se endurece
y entonces el orgullo
explota
Y entonces… entonces
yo… yo sólo río.
Me pongo la máscara
y con descarada
sonrisa
suelto la carcajada
que con mi mirada
grita
“No, no me ganaste,
a mi nadie me
lastima”
Ante las mentiras
descubiertas
Ante los gritos
ignorados
Ante las llamadas
rechazadas
con gritos destrozados
Yo sólo río.
Y en el silencio río…
de las verdades
deshechas
Y en la soledad río…
De las palabras de
desprecio
De las lágrimas
cubiertas.
Yo río
Porque a mi…
A mi entre lágrimas
del alma
Y entre noches de
despecho
Te lanzo la risa a la
cara
Y después lloro en
silencio.
A mi nadie me gana…
Porque yo sufro
secretos
Porque el orgullo me
mata
Si se quiebran mi
silencios
Por eso yo río
De tus alas de
comedía,
puñaladas
pretenciosas.
Y tus hábiles
mentiras,
De naturaleza odiosa
mentiras descaradas
De sonrisa disfrazadas.
Porque a mi nadie me
gana
A mi nadie me lastima.
Ese placer es sólo
mío
Privilegios del
orgullo
arraigado en la
cabeza,
Privilegios del
silencio
Y de la lengua, la
destreza.
A reír de “mentiras”
Pa’ no llorar las
verdades
y guardar los
secretos
de húmedos pesares.
Me pongo la máscara
y con descarada
sonrisa
suelto la carcajada
que con mi mirada
grita
“No, no me ganaste,
a mi nadie me
lastima”
y quizás mi corazón
muera
quizás mi alma se
desgarre
y ante nadie se
quiebre
el silencio
insoportable,
Pero ante almas de
deprecio
A ninguna he de ceder
Es así como yo vivo
Y así yo río… yo sólo
río.
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