domingo, 8 de enero de 2017

CALMA


El viento soplaba su rostro, volaba su cabello… sentía la brisa del mar rodeándole y el aire fresco llenaba sus pulmones, sonrió abriendo las manos para sentir aquella sensación entre los dedos, las nubes pasaban por su cabeza haciendo que las sombras que reflejaban en el campo fueran una mágica escena… Tomo una gran bocanada de aire y suspiro, tanta tranquilidad… hacía tanto que no sentía tanta paz que le parecía ahora imposible de creer que estaba ahí. 

- Hyde…

Volteó a ver de donde salía esa voz que amaba tanto pero no la encontró, el llamado se repetía suavemente y poco a poco las flores y el viento comenzaron a desaparecer, fue tomando consciencia de la realidad lentamente, de los dedos que acariciaban su cabello y mejillas, del aroma de… ¿la almohada? Frunció el ceño, no… eso era… era… - Kazu… - susurro abriendo los ojos un poco y removiéndose conforme iba reaccionando – ah… hacia mucho que no dormía tan bien – murmuro girándose para quedar boca arriba y mirar el rostro de su amigo que le sonreía sin dejar de mimarle con esas caricias dulces en la cabeza.

- lo se, todos lo notaron… te perdiste por completo – susurro Kaz mirándole con cariño, algo que le aceleraba los sentidos completamente – creo que te quedaste dormido casi de inmediato 

Hyde bostezó aun algo perdido y asintió restándole importancia mientras rodeaba con los brazos la cintura de Kaz para seguir durmiendo, pero entonces lo que había pasado le llego a la mente y el color subió a sus mejillas de golpe, se sentó de inmediato y se giro para mirar al guitarrista avergonzado – yo… ¿p-porque no me despertaste? Espera… ¿qué hora es?

Kaz rió y se levantó – solo dormiste un par de horas… pero le pedí a todos que se fueran, iba a esperar a que termináramos el día pero no podía concentrarme y… no quería despertarte – se mordió el labio y le miro unos segundos dudoso – te ves… como un ángel durmiendo, no quería que todos vieran como te besaba mientras estabas así.

La boca de Hyde se abrió y cerró varias veces intentando decir algo pero nada le llegaba a la mente, el cambio en Kaz era tan… repentino, tan extraño que no dejaba de contemplar la posibilidad de seguir dormido en algún lado. Tan solo un día antes no le dirigía la palabra mas que lo necesario y ahora… - espera… ¿qué esta pasando? Kaz, me vas a volver loco… no entiendo nada…- suspiro confundido – primero lo del baño… y esto… y todo lo que dices… - le miro angustiado – ya no se que pensar

Kaz suspiro y se arrodillo frente al sofá para quedar a su altura – por eso te dije que teníamos mucho de que hablar, ¿lo olvidaste? Justo después de que termináramos de…

Hm en el baño…

Hyde se sonrojó de inmediato y le miro con ojos apenados y las cejas juntas por la vergüenza, él le había hecho… habían tenido sexo, sin alcohol, en pleno uso de su cerebro… Se perdió en sus pensamientos unos momentos antes de los labios del guitarrista en los suyos le trajeran de vuelta a la realidad. Cada vez entendía menos, ¿qué estaba pasando? ¿qué le pasaba a Kaz?. Pero a pesar de las dudas no podía evitar temblar entero y entrecerrar los ojos mientras pasaba los brazos por el cuello ajeno y le respondía, un beso cálido, suave… simplemente sintiendo la textura de sus labios, a diferencia de sus besos en el baño, este era dulce y cariñoso.

- vámonos… - susurro Kaz separándose de él acariciándole la mejilla, observando sus ojos confundidos y llenos de esperanzas, deseos… cariño… esos labios que nunca se le negaban y esa expresión entre perdida y confusa. Sonrió ante la mirada de reproche que Hyde le dirigió segundos después.

- ¿Cuánto mas vas a seguir haciéndome sufrir? Esto es una tortura… - se quejó al ver su mirada divertida al tenerlo en ese estado - hablemos aquí…

- no, vámonos ya, anda, levántate

- estas siendo realmente malo… 

- No creerás que voy a olvidar tan fácilmente a ese imbécil que trajiste ¿o si? Aún no termino contigo sobre ese tema, así que toma tus cosas y vámonos – repitió serio y el cantante soltando un suspiro resignado obedeció y caminó con el a la puerta.

- te estas aprovechando de mi… ¿por qué te dejo hacerlo? – bufó caminando con el por el pasillo hacia el estacionamiento – deje que me hicieras eso en el baño… y ahora me regañas, esto no es justo – refunfuñó, el cambio de actitud en Kaz era tan drástico que ese regaño que antes le habría hecho llorar ahora lo había convertido en simplemente un niño enfurruñado y no un mar de lagrimas, algo en su interior se sentía con tanta tranquilidad que hasta tenía energías para pelear.

- si lo es – el guitarrista le guiñó – y si, me estoy aprovechando, estas enamorado de mi, puedo poner todas las condiciones que quiera y esa es la primera, no te quiero volver a ver cerca de ese tipo, nunca… bajo ninguna circunstancia y Hyde… si me amas… si de verdad me amas, vas a cumplirlo ¿verdad? – le miró entretenido, el no solía ser así jamás pero, quería castigarlo un poco por lo del tipo ese, le había dado rabia verlo dejándose tocar por otro… 

El cantante le miro con sorpresa varios segundos, la indignación cruzo su rostro y las ganas de darle un golpe le bailaron en la cabeza unos segundos, no podía creerlo, Kaz se estaba comportando como un idiota… y se estaba divirtiendo a costa suya… Pero luego de fulminarlo con la mirada soltó con un gruñido – lo haré… Kaz ¿por qué…?

- porque… si – le interrumpió y tomo de la mano para avanzar mas rápido hacia el auto – deja de resistirte, solo vamos a mi casa, te diré todo lo que quieres saber ahí – rió empujándole suavemente contra una columna para tomar sus mejillas y besarlo suavemente – deja de ponerme peros y ven conmigo.

Perdido por el beso y el rápido latir de su corazón que se aceleraba cada que Kaz lo tocaba, asintió y subió al auto en silencio, era tan extraño estar ahí… sin que ambos se sintieran incomodos por la presencia del otro. Suspiro y tomo su mano cuando el otro subió y encendió el auto. Durante el camino no hubo mas que silencio, Hyde iba perdido en sus pensamientos, comenzaba a tener miedo, si, Kaz había aceptado que lo deseaba, se habían besado varias veces… eso no quería decir que su amigo lo amara o que planeara hacerlo, quizás esa charla era para decirle que solo podían tener sexo casual… quizás para detener todo, no sabía si después de lo que había pasado podría soportar otro rechazo. Su estomago se encogía de solo pensarlo y hasta le dolía. Se mordió el labio… ¿Y si era sexo casual… lo aceptaría? No era fácil para el estar en esa posición, era un hombre después de todo… lo había aceptado por que era Kaz, porque necesitaba sentir que el otro sentía algo por el, pero… es decir… si fuera una relación estable… si Kaz lo aceptara, no le importaba tomar ese rol, estaba dispuesto a eso y mas; pero si no era así… no quería sentirse usado solamente por el otro, que solo le buscara por su cuerpo, para apagar su deseo… Eso dolería mucho. El mismo se hizo tantas historias en la mente, que para el momento en el que llegaron al edificio donde vivía Kaz, iba completamente aterrado. De pronto lo único que deseaba era huir de ahí. 

Haciendo gala de toda su fuerza de voluntad se levanto y salió del vehículo para seguir al otro que iba tranquilamente caminando delante suyo, le molestaba que fuera tan fresco cuando el iba muriéndose de miedo, estar enamorado apestaba… El hilo de sus pensamientos volvió a perderle un rato y cuando se dio cuenta Kaz le llamaba ya sentado en un sillón.

¿cuándo habían entrado? 

Miró los demás sillones indeciso de donde sentarse, no sabia que clase de platica iban a tener, así que tras dos largos minutos seguía parado en medio de la estancia con el corazón pendiendo de un hilo y el cerebro hecho una madeja de hilo enredada. Iba a sentarse en el sillón mas lejano a Kaz por si necesitaba… salir corriendo a buscar un lugar donde llorar cuando el guitarrista que le había estado observando divertido le abrió los brazos.

- aquí… 

A pesar de sus dudas y temores, los brazos de Kaz eran demasiado tentadores para resistirse, así que camino hacia allí y se sentó a su lado un poco incomodo, pero su amigo tiro de el haciéndole recostarse en su regazo como siempre y comenzó a acariciar su cabello y rostro.

- veamos… ¿por donde empezamos?

- por explicarme que te pasa… me estas volviendo loco – dijo Hyde dejándose hacer pero con ojos asustados clavados en los ajenos

- me pasa… que eres tu, me canse de resistirme, pero ya volveremos a eso, primero quiero que me digas de donde salió tu amiguito – dijo la ultima palabra casi con odio.

Hyde lo notó y le sonrió - ¿estas celoso? – bromeo buscando hacerte sonrojar pero en cambio obtuvo una seria mirada y una voz firme diciendo…

- claro que lo estoy

Tras unos segundos en que se quedo sin habla… el cantante suspiro – lleva años detrás de mi… lo conocí en una fiesta hace tiempo y bueno, nunca quito el dedo del renglón – se encogió de hombros

- … Y… ¿qué pretendías lograr? – cuestionó el guitarrista con seriedad intentando controlar el enojo que el recuerdo le traía. Observó a Hyde hacer una mueca, era obvio que no deseaba decírselo – respóndeme… 

- ya… - cerró los ojos y entrelazo los dedos con la mano libre de Kaz que tomó su mano – tenia miedo, de que te alejaras de mi por completo, así que pensé que… aunque fuera como amigos prefería tenerte a mi lado a perderte del todo… y si pensabas que ya no estaba interesado en ti, volveríamos a ser cercanos – susurró en voz baja, había tomado esas decisiones en momentos muy difíciles, no podía culparlo del todo ¿no? – tu rechazo realmente me dolía Kazu… Sentía que me estaban partiendo en dos el pecho, ¿me vas a perdonar mi tontería? – abrió los ojos para mirarle

- ¿Ibas a dejar que ese idiota te hiciera no se que cosas por mi?

- Yo haría lo que fuera por ti… Y si eso me hubiera asegurado que estarías de vuelta conmigo, me habría acostado con el – aseguro serio

- no lo dudo – Kaz suspiro mirando a la nada y luego le observo para pasear la yema de los dedos sobre sus labios, Hyde suspiraba ante sus roces – y me odio por eso… llevarte a esos extremos, soy lo peor

- no es tu culpa que yo… 

- shhh… - el guitarrista le puso el dedo sobre los labios y le sonrió – ahora hablare yo y quiero que me pongas mucha atención.

- escucharte es lo único que he deseado por horas – susurró el cantante ansioso, su corazón iba acelerándose, al fin iba a saber todo, por fin…

Kaz le tapó los ojos al no soportar esa mirada penetrante y llena de impaciencia y comenzó a hablar sin retirar la mano de su rostro. Era mas fácil así.

- bien, después de aquella fiesta en que tu y yo… ya sabes, no podía dejar de pensar en ello, era una locura, solo necesitaba cerrar los ojos para verte ahí, para recordar como se sentía tenerte… me negué a mi mismo que me gustara otro hombre, intente convencerme de ello, pero ahí estabas, en mis sueños… y cada que te veía lo único que deseaba era tenerte, me sentía un imbécil, el mas grande de todos por tener deseos tan egoístas sobre ti, sabia que si… si llegábamos a quedarnos solos no podría controlarme y no quería usarte de esa forma Hyde, no podría perdonármelo, a veces solo de verte mi cuerpo reaccionaba, era peligroso para ti, por eso me aleje, pero verte tan herido me ponía peor, y aun así mi mente me traicionaba y por las noches todo volvía, te deseaba, mas de lo que debería, mas de lo que podía controlar y definitivamente mas de lo que quería aceptar, por eso busque la forma de que desearas no amarme, que lo olvidaras… pero te lastime mucho mas, dios… solo entonces me di cuenta que era un gran idiota, que solo no quería aceptar que tenia sentimientos por otro chico, pero no por ser un chico, si no porque eras tu, primero no estaba seguro, sabia que físicamente estaba ansioso por tenerte, pero sentimentalmente no tenia idea, no fue hasta que dejé a un lado los roles y etiquetas sociales que te vi pro primera vez como… solo Hyde – sonrió – y al verte así… me di cuenta que nuestra conexión iba mucho mas lejos de lo que pensaba. Aún así te mantuve lejos, ya te había herido mucho, ya habías llorado mucho por mi culpa, pensé que era mejor dejarte olvidar todo e iba a cumplirlo hasta que apareció tu admirador, no dijiste nada pero tus ojos me gritaban que te salvara de él… Y los seguí al baño, cuando escuche la grandísima estupidez que habías planeado no pude evitar entrar… ¿sabes algo? En realidad te hice lo que te hice en el baño por… porque me había enfurecido que todo lo que yo llevaba semanas torturándome por proteger estuviera en manos de ese imbécil que te miraba como un pedazo de carne, estaba demasiado celoso para controlarme… en fin… sabes que pasó después…

Los ojos de Hyde ya estaban inundados de lagrimas debajo de la mano de Kaz, su amigo… el… le quería también ¿era eso? ¿entendió bien? – e-entonces… ¿qué… sientes ahora? – susurro llevando la mano a tratar de liberar su visión pero el otro no se lo permitió, aun no estaba listo para enfrentarse a esa mirada llena de emociones, Hyde tampoco insistió y se quedó quieto.

- ¿ahora? – el cantante pudo percibir en su voz que Kaz sonreía y eso le tranquilizaba – ahora estoy seguro de todo… desde el baño todo me quedó claro Hyde, si no soy yo… no soportaría verte con otro, no puedo, de alguna forma, mi mente al verte dice “es mío” y me lo confirmaste ahí, respondiendo cada beso, dejando que hiciera lo que quisiera a pesar de… todo, podía ver que estabas asustado pero me permitiste tenerte, me dejaste besarte y tocarte… “El es solo mío” era lo que pensaba sin parar mientras estábamos allí – finalmente dejo libre la visión del cantante al necesitar quitarse una lagrima el mismo y sus ojos se encontraron, se derritió al ver a Hyde con los ojos inundados y ese brillo de felicidad, era justo como se había temido, los sentimientos del cantante pasaban en esos grandes ojos envolviéndole totalmente.

- Kaz… yo…

- así que me rindo Hyde… - sonrió mirándole y acariciándole – no te dejaré libre para alguien mas, eres mío – aseguro inclinándose sobre el para rozar sus labios – dime… ¿te gustaría que… dejáramos de hacernos sufrir y nos amaramos?

El sollozo que soltó Hyde antes de esconder el rostro contra su estomago y abrazarse a el con fuerza era toda la respuesta que necesitaba, podía sentir la calidez de su llanto empapando su playera y el temblor de su cuerpo, sin mencionar que jamás había oído a un corazón latir tan fuerte.

Por fin… Kaz le había aceptado, todo el dolor que habían pasado juntos sin saberlo iba saliendo lentamente conforme su llanto seguía, eran tantos sentimientos acumulados los que necesitaban salir, se apretó al otro y estuvo largos minutos sollozando con las dulces caricias del guitarrista en su cabello y costados de su cuerpo. Su amigo le dejaba llorar y permanecía en silencio, respetaba su momento de crisis, necesitaba sacarlo todo.

Cuando por fin logro calmarse se enderezo para quedar arrodillado en el sillón al lado de Kaz y le miro a través de sus pestañas empapadas – y-yo… te amo… tanto… - dijo lanzándose sobre el en un abrazo y apretándose contra su cuello – Kazu, Kazu… mi Kazu, por fin… 

- si, por fin – escucho en voz suave y sintió sus fuertes brazos rodear su cuerpo y apretarlo hacia el – nuestra amistad se termina hoy, ya no quiero ser tu amigo, quiero mas, Hyde, quiero mas, mucho mas, quiero que seas mío, quiero que estemos juntos, quiero amarte… 

- todo lo que quieras, todo… no me importa Kazu

Se quedaron así un rato, no podían separarse y no querían mirarse a los ojos porque sabían que estallarían en llanto de nuevo, y ya había sido suficiente, ya habían llorado demasiado.

Cuando se sintió listo, Hyde se separo gentilmente de su abrazo y mantuvo la miraba baja mirándose las manos y jugueteando con uno de sus anillos - ¿por qué será que… me siento tan… tonto justo ahora? Por eso dicen que todos somos idiotas cuando nos enamoramos…

- Bueno, me gusta que seas un idiota entonces – respondió Kaz tomándole el mentón para levantarle el rostro y mirarse a los ojos, ambos sonreían avergonzados – yo también me siento como un imbécil…

- genial, estaremos juntos en eso también – bromeo Hyde antes de pasarle una pierna al otro lado del cuerpo para sentarse a horcajadas sobre el y juntar sus frentes – pensaba que enamorarse era horrible… lo había creído todo este tiempo ¿sabes? Pero lo que siento justo ahora… lo vale, lo vale todo… ¿puedes escuchar mi corazón?

- no… los latidos del mío apenas me dejan escuchar mi propia voz 

Como dos chiquillos enamorados por primera vez se miraban tímidamente, saber que estarían juntos hacia que sus estómagos se sintieran como una estampida, sus corazones como una bomba a punto de explotar y sus mejillas como carbones encendidos, lentamente sus labios se acercaron, el primer beso “oficial” que borró las ultimas semanas de sus mentes y dejó el espacio para todo lo que les esperaba.

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