Kaz yacía sentado en una pequeña banca en una plaza que se encontraba a tan solo dos calles del estudio de la banda, a su lado se encontraban bolsas con los desayunos para sus amigos. Sabía que no podía tardarse demasiado en regresar, pero necesitaba unos momentos a solas para pensar antes de ver a Hyde otra vez.
Su preocupación por el cantante estaba llegando al límite de la locura, ya no sabía qué hacer para rectificar el “error” de haberse acostado con él. Se había pasado toda la noche buscando entre sus pensamientos alguna idea que lograra aliviar el dolor de su amigo y que lograra devolverle la sonrisa a quien tanto cariño le tenía. Pero todo era en vano, había comprobado sin querer si quiera, que los sentimientos que Hyde tenía hacia él eran tan fuertes que sobrepasaban el propio orgullo masculino del cantante y por lo tanto, era consciente de a qué nivel lo había lastimado.
No dejaba de sentir culpa por haber sido tan egoísta y despreocupado con los sentimientos de su amigo, sentía que había arruinado una amistad de años, y eso se vería reflejado en la banda que era el sueño de ambos, además había herido uno de los corazones más ingenuos y leales que había conocido.
Hyde era una persona muy especial para el guitarrista, durante años había sido su más grande compañía en todo momento y en muchos aspectos. Su amistad se había forjado de tal manera, que ambos notaban los sentimientos ajenos con tan solo mirarse a los ojos. Kaz reconocía que existía aquella conexión entre ellos porque él había visto reflejado en los ojos de su amigo, la magnitud del dolor que este sentía cuando él le había vuelto a rechazar. Kaz sabía que lo había lastimado tanto, que temía que Hyde no pudiera con ello.
Suspiro un par de veces mientras miraba al cielo en busca de alguna respuesta divina que solucionara la situación. Sentía una pequeña quemazón en el pecho, que identifico como la culpa comiéndole lentamente, pero durante aquel momento en el que cerraba los ojos para entregarse a aquella molesta quemazón, vinieron a su mente algunos recuerdos de aquella noche… los cálidos besos, los suaves labios de Hyde, las mordidas placenteras, el tacto de su piel desnuda, la textura de aquellos roces íntimos, sus movimientos sensuales, el placer de estar dentro de su cuerpo, sus gemidos… Kaz se coloco de pie de inmediato, anonadado al darse cuenta de la facilidad con la que se había perdido en aquellos recuerdos y se sorprendió aun más al notar que su cuerpo reaccionaba ante ellos.
Trato de calmarse durante unos segundos, ya que la respiración se le había agitado inconscientemente, a su alrededor algunas miradas curiosas le observaban, por lo que se apresuro en tomar las bolsas con los desayunos y dirigirse al estudio antes de que alguien le reconociera. Camino a paso rápido, queriendo dejar atrás aquellos recuerdos que le habían afectado.
Mientras se dirigía al estudio un poco apresurado, no pudo evitar pensar en lo que acababa de sucederle, no lograba comprender como los recuerdos le habían afectado a tal grado de producirle un alza de lívido incluso en público, mas aun siendo recuerdos de una noche de la que se arrepentía inmensamente. Sin embargo, a la única conclusión a la que fue capaz de llegar, fue que toda aquella reacción se debía a que el alcohol le había hecho centrarse tanto en el placer de ese momento, que había ignorado todo lo demás, incluso que era Hyde con quien estaba haciéndolo, por lo tanto era un recuerdo de simple placer y nada más.
Al llegar al estudio, procuro respirar lentamente para tranquilizarse un poco, sentía una mezcla de sensaciones extrañas y los pensamientos algo alborotados. Camino hasta llegar a la sala en que se encontraban sus amigos, y antes de abrir la puerta apretó los puños queriendo liberar un poco de la tensión que sentía debido a la preocupación y los nervios de volver a enfrentarse a la mirada de su amigo, pero al abrir la puerta solo se encontró con los ojos hambrientos de Ju Ken.
- Demoraste una eternidad, ya planeaba comerme tu guitarra. - le dijo el bajista mientras se apresuraba por quitarle las bolsas y ver su contenido.
- ¿Y los demás? – Pregunto extrañado, pero realmente no preguntaba por todos y Ju Ken lo sabía.
- Hyde se los llevo a ensayar algunos arreglos, yo no podía ir con hambre. – Se excuso Ju Ken mientras comía rápidamente. Sin embargo el bajista no perdía de vista las reacciones del guitarrista, como tampoco pretendía perder la oportunidad de una conversación a solas.
- Entonces, creo que debería ir con ellos…- Dijo Kaz, pero no parecía tener la intención de realmente ir.
- No te ves muy animado, Hyde tampoco…- Kaz se tenso. El tono insinuante del bajista le indicaba que ya estaba enterado de todo. Sintió una gran vergüenza aplastarle de pronto, ya le había confesado a Ju Ken que Hyde le había besado, pero aquello no se le comparaba. No sabía cómo reaccionar ante el ser descubierto y le molestaba encontrarse en aquella situación.
Ju Ken observo el pequeño debate interno que mantenía Kaz consigo mismo, su mirada se podía interpretar como cohibida, molesta e incómoda. Por lo que decidió brindarle un poco de apoyo antes que juzgar aunque fuera en broma algo de lo que había ocurrido.
- Ahora si se han complicado las cosas… pero tal vez todo esto servirá para obligarte a pensar realmente en Hyde de otra manera.
- Ju ken… no tengamos esta conversación nuevamente… - dijo el guitarrista hartado de sentirse incomodo hasta consigo mismo.
- ¿Entonces cuando? Este es el momento en que tienes que planteártelo Kaz.
- ¿Planteármelo? Hyde es mi amigo… lo que sucedió, fue simple error de borrachos… - Ju ken negaba con su cabeza. No podía creer lo cerrado que estaba Kaz a analizar la situación si quiera.
- Eso no es cierto, no te engañes a ti mismo. Nosotros bebimos en reiteradas ocasiones juntos y jamás he despertado junto a ninguno de ustedes al otro día. Lo que existe entre ustedes es una atracción y una conexión de la que todos somos conscientes Kaz, pareces ser el único que no lo notas. – Kaz le miro sorprendido durante unos momentos, las palabras del bajista carecían de sentido para él.
- No es así, tu estas confundiendo las cosas, nosotros simplemente somos…- Kaz no termino la frase al escuchar la voz de Hyde acercándose poco a poco.
En una reacción instantánea su cuerpo se tenso, el dedujo que la razón era que no sabía cómo enfrentarse nuevamente a Hyde, pero había algo mas allí, su cuerpo estaba reaccionando de maneras muy distintas a las usuales con solo escuchar la voz del cantante. Sintió sus pantalones algo apretados y se avergonzó instantáneamente al notar aquello.
“Ya basta de esto, tengo que entender que ese recuerdo de placer se quedara como lo que es, un recuerdo” se dijo al minuto en que comprendió que su cuerpo anhelaba el placer de aquel recuerdo. Estaba furioso consigo mismo por ser tan egoísta inconscientemente con los sentimientos de Hyde.
Cuando sus amigos entraron a la sala, atacaron inmediatamente en busca de sus desayunos, el ultimo en entrar fue Hyde, quien no se acerco siquiera a la comida. Kaz le miro atónito al notar en sus ojos hinchados un reflejo de dolor que buscaba camuflarse en una sonrisa falsa. Si Hyde no comía, era la muestra más clara de que estaba pasando por un mal momento. Sin embargo el no era quien para acercarse a consolarle de alguna manera, ya que era él y nadie más que él, el causante de su dolor.
Kaz estaba comenzando a odiarse a sí mismo.
- Hyde, ¿Por qué no comes? – pregunto Jin acercándole un poco de comida.
- Ya desayune.- respondió el cantante de manera cortante, Kaz inmediatamente noto que aquello era mentira, el tono de su voz era fácil de descifrar para él.
Hyde se sentó alejado de todo el resto y mientras todos sus amigos atacaban la comida, el se recostó en el sofá con los ojos cerrados y tocándose con un gesto de dolor la espalda y la cadera, esto no paso desapercibido para Kaz, quien estaba más pendiente que nunca de cada movimiento del vocalista.
- Ju Ken, debemos ensayar los arreglos, hay un par de solos que debemos coordinar ambos.- le dijo Ari a Ju ken.
- Yo también debo ensayar contigo un par de melodías, al parecer nuestros jefes nos dejaron mucho que hacer.- le dijo Jin a Kaz que estaba completamente perdido observando a Hyde, quien tenía los ojos cerrados y no dejaba la mueca de dolor. Kaz inmediatamente se preocupo. ¿Lo había lastimado físicamente tanto como emocionalmente? Sintió que necesitaba hacer algo para consolar a Hyde, de la manera que fuera, se moría en busca de alguna idea para aliviar un poco su dolor.
- Kaz, te estoy hablando.- le dijo Jin sacudiendo su brazo. El guitarrista esta vez sí reacciono, sin embargo no le tomo importancia a las palabras de Jin, había algo mas importante para él en aquel momento.
- Lo siento… chicos, déjenme a solas con Hyde, debemos discutir algo y ustedes deben ensayar.- Kaz les hablo con una autoridad que pocas veces habían escuchado, de inmediato los tres se colocaron de pie y llevándose la comida se retiraron con algo de prisa de la habitación. Ju ken salió ultimo, colocándole seguro a la puerta y guiñándole un ojo a Kaz, quien solo bufo como respuesta a las esperanzas de su compañero.
Kaz observo a Hyde, quien al parecer se había dormido con aquella mueca de dolor. Camino lentamente hacia él procurando no hacer ruido y se sentó en el suelo, junto al sofá. El guitarrista observo durante unos instantes el rostro de su amigo, recordaba haberlo hecho antes, pero nunca había sentido efectos físicos sacudirlo como en ese momento. “¿Qué me está pasando?” se preguntaba mientras observaba a Hyde, este último se removió acomodándose en el sofá, sin embargo dio un pequeño salto al sentir una punzada de dolor en aquella parte trasera de su cuerpo, Hyde aun no se recuperaba. Kaz suspiro, la culpa volvía a él ante ese hecho.
El cantante abrió los ojos y se encontró con la mirada dolida de Kaz, relativamente cerca de su rostro. Pudo sentir sus latidos acelerarse desbocadamente y su cuerpo temblar, Hyde adoraba la calidez que lo envolvía cada vez que Kaz estaba tan cerca de él. Kaz por su parte se revolvía en la confusión de no poder descifrar lo que sentía tanto física como emocionalmente. Las palabras de Ju ken le habían afectado al fin de cuentas.
- ¿Sucedió algo? ¿D-donde… están todos? – pregunto Hyde un poco asombrado al notar que estaban solos.
- Les pedí que se fueran por unos momentos… ¿Hyde? – Kaz hablaba en susurros lo que sorprendía al cantante, ya que este no recordaba cuando había sido la última vez que Kaz había demostrado tanta cercanía. Pero era obvio que no lo hacía desde que Hyde le había declarado sus sentimientos.
- ¿Qué sucede? – pregunto intrigado al mismo tiempo en que se acomodaba en el sofá, inmediatamente otra punzada de dolor le ataco y con ello una mueca de dolor se hizo presente.
- Eso sucede… - susurro Kaz, el cantante aun no entendía del todo a que se refería, pero entonces Kaz coloco su mano en donde Hyde había acariciado inconscientemente para apaciguar el dolor - ¿Aquí duele? – pregunto acariciando su cadera.
A pesar de que las intenciones de Kaz parecían carecer de erotismo, Hyde no podía controlar sus reacciones, sentía su cuerpo temblar y su corazón comenzó a albergar un mínimo de esperanza al ver a Kaz preocupado por él.
- Si…- susurro el cantante un poco ruborizado por lo íntimo que parecía haberse vuelto aquel momento. Una parte de su mente le pedía que no se ilusionara, pues lo más probable Kaz sintiera culpa, era parte de su personalidad amable sentirse así después de todo, sin embargo el sentir el tacto de la mano de Kaz en su cadera acariciándole con ternura, estaba completamente perdido.
Kaz se sentó junto a Hyde y con dedicación acaricio la cadera del vocalista, Hyde respiraba entre cortadamente luego de unos segundos y Kaz estaba tan perdido en el tacto y en brindarle algún tipo de alivio al dolor de su amigo que no noto las posibles consecuencias de lo que hacía.
- ¿Duele aun? – pregunto luego de unos minutos, entonces levanto la mirada al rostro de Hyde que se encontraba muy cerca del suyo, y vio aquel sonrojo, pudo sentir el calor de sus mejillas explayándose y llegar a él, sintió durante unos leves segundos que el calor de su timidez derretía algo en su interior. Entonces se aparto.
Hyde noto que Kaz se aparto de manera brusca y le miro extrañado, el no entendía nada de lo que estaba sucediendo, solo sabía que no quería que aquello terminara, necesitaba más de las caricias de Kaz, las añoraba, su cuerpo lo necesitaba.
Kaz al alejarse busco tranquilizar un poco el libido que sentía subir en el, se avergonzaba y se reprochaba aquello, sin embargo había notado que le había brindado un poco de consuelo físico a su amigo al masajear sus adoloridos músculos y con todo el autocontrol del que fue capaz, se propuso continuar sin dejarse vencer por aquel recuerdo de placer que lo tenía tan tenso ante Hyde.
- ¿Dónde más duele? – pregunto el guitarrista en un susurro, esta vez ruborizándose un poco el. Hyde no sabía cómo interpretar el rubor de Kaz, pero estaba encantado de verlo a tan poca distancia de él, solo unos centímetros más y podría sentir ese calor… pero el cantante buscaba controlarse, por miedo de que un movimiento en falso acabara ese mágico momento.
- La espalda… y… aquí…- el vocalista indico el final de su columna un poco avergonzado, Kaz le sonrió como respuesta, se veía animado por algo que Hyde no lograba comprender.
- Bien, acuéstate, te hare un masaje – dijo el guitarrista mientras se colocaba de pie y se acercaba a la pequeña mesa en donde habían objetos de maquillaje, tomo entre sus manos una crema corporal y se acerco nuevamente al sofá, arrodillándose en el suelo para quedar a la altura de la espalda de Hyde, quien le esperaba sin playera, recostado y ocultando una tímida sonrisa entre sus brazos – Espero que puedas sentirte mejor con esto – le dijo Kaz alegre al notar que si podía hacer algo por su amigo.
- Gracias… - escucho la voz tímida de Hyde al momento en que frotaba crema en sus manos y comenzaba a acariciar la suave piel del vocalista.
Sintió a Hyde tener un pequeño escalofrió al momento en que lo toco, pero asumió que se debía a lo frio de la crema o de sus manos no muy cálidas, por ello froto nuevamente sus manos buscando que estas se calentaran, luego comenzó a masajear con las palmas de su manos y a hacer un poco de presión mientras las movía de manera circular, así recorrió toda su espalda, teniendo principal cuidado de no bajar más allá de lo necesario. A medida en que el masaje avanzaba y utilizaba todos sus conocimientos para relajar músculos, noto a Hyde mucho más calmado y si no fuera porque reconocía como era su respiración en determinados momentos, hubiera creído que estaba dormido.
Cuando se quedo sin ideas para continuar el masaje observo por unos momentos las alas de Hyde y comenzó a rozar con la punta de su dedo aquel delicado y simbólico tatuaje que tantas veces le había robado pensamientos acerca de cómo era el Hyde que pocos conocían. Continúo tocando delicadamente cada curva de su espalda, cada pequeño centímetro de su suave piel y mientras dibujaba de manera inconsciente círculos con sus dedos, noto lo mucho que deseaba poder tocar más de la piel de Hyde, poder conocer la textura de cada parte de su cuerpo, sentir la suavidad que recordaba de aquella noche…
Entonces alguien golpeo la puerta.
Y Kaz sumido en sus pensamientos necesito sacudir un poco su cabeza para volver al mundo real.
- ¿sí? – pregunto Kaz alzando la voz para quien estuviera al otro lado de la puerta lo escuchara, Hyde maldijo en voz baja.
- Señor se acerca la hora de salida, hay dos compromisos para el día de hoy… discúlpeme si lo moleste…- decía una voz femenina de alguna de las chicas de staff.
- Ya vamos. – dijo Kaz mientras Hyde se levantaba para colocarse la playera, su rostro se veía extremadamente relajado.
- Pareces zombi. – le dijo Kaz riendo.
- Si… gracias… eso fue… relajante. – susurro Hyde tímidamente y un poco tartamudo, al parecer nervioso. Kaz por su parte le sonrió y aunque sabía que debía de estar feliz porque había logrado su cometido, no lograba calmar aquel deseo que no cuadraba en su mente.
Ambos se dirigieron entonces, a continuar con su día de trabajo.
Debían estar juntos en todo momento, ya que así lo habían acordado desde un inicio. Las entrevistas eran respondidas por Hyde y mientras esto sucedía Kaz se perdía en sus pensamientos nuevamente, nadie sabía lo afectado que estaba por la atracción que se negaba a reconocer como tal.
Hyde evitaba mirar a los ojos de Kaz y el guitarrista agradecía aquello, sentía vergüenza por cómo reaccionaba su libido, su cuerpo le estaba traicionando, por años había visto el cuerpo de Hyde sin sentir deseo alguno, pero desde que había vivido como se sentía estar dentro de él, no dejaba de añorar volver a vivir aquello. Pero no podía, no era correcto ni podía permitirse tal confusión con alguien que no la merecía, menos si tenía sentimientos hacia él, menos si era su querido amigo.
Kaz nunca había cuestionado su sexualidad, nunca había sentido deseo alguno por algún hombre, hasta aquella noche, que ni siquiera recordaba como todo había comenzado. Pero de algo estaba seguro, todo fue efecto del alcohol y no pasaría otra vez, o eso quería creer, porque su cuerpo reaccionaba de manera distinta y no podía mentirse a el mismo en ello, todo era demasiado complicado… no lograba descifrarse a sí mismo y aquello le torturaba, Kaz nunca había sido complicado ni siquiera consigo mismo.
Al finalizar el día se despidió de la banda y de Hyde con una sonrisa, pudo ver en los ojos de Hyde un brillo de anhelo y esperanza. Aquello le hacía sentir culpable. No debía permitirse más errores, no debía permitirse confundirse y solo herir más a Hyde, todo se le estaba yendo de las manos. Deseo no recordar nada de aquella noche, deseo borrar esos recuerdos que parecían reírse de él y su orgullo.
Al llegar a su departamento inmediatamente se dirigió a su cama y se recostó en ella, buscando entregarse de inmediato al sueño, mentalmente estaba agotado, confundido y cansado de pensar en Hyde. Solo sabía una cosa, no podía permitirse dudar, debía controlarse, su vida iba a continuar de la misma manera y lograría hacer entender a Hyde que no le correspondía, el superaría aquel enamoramiento y volverían a ser los amigos de siempre. Ya estaba, eso era lo que haría.
Con aquella decisión comenzó a respirar acompasadamente buscando cada vez relajarse más. Mientras el sueño poco a poco llegaba a él, recordó algunas chicas bonitas que le habían admirado su desempeño sexual, entonces rio un poco. Que idiota había sido por creer si quiera que pudiera atraerle Hyde. A él. A quien nunca le había gustado un hombre. Entre risas y recuerdos que agrandaban aun más su orgullo masculino, se quedo dormido con una sonrisa en el rostro. Ya no había de que preocuparse, podía ver todo claro, su vida continuaría de la misma manera, sin confusiones ni complicaciones.
-o-
Mientras recorría el tatuaje de Hyde con la punta de los dedos, observaba su pequeño cuerpo, que hermoso era, que suave era el tacto de su piel, que ganas de poder besarlo por completo.
Comenzó a descender con su mano cada vez masajeando más y más abajo, hasta que toco la comisura de su pantalón. Entonces movió sus dedos por todo aquel borde, buscando provocarle, Hyde dejo escapar un suave gemido y aquello inmediatamente lo incentivo a acariciar por debajo de su ropa.
Introdujo la mano por debajo del pantalón, acariciando su trasero suavemente con las palmas de sus manos, Hyde se removió al sentir su tacto en aquella zona.
- Bésame - le pidió Kaz retirando la mano de su pantalón.
Hyde se sentó lentamente y le miro impresionado, el brillo ingenuo en sus ojos, le permitió a Kaz estar seguro de lo mucho que prometía aquella acción para Hyde. Kaz no pudo evitar sonreírle a él, a sus sentimientos, a sus esperanzas…Hyde rodeo el cuello del guitarrista con sus brazos y se acerco lentamente a su rostro mientras ambos miraban sus labios, ambos mordieron sus propios labios ante la excitación que les causaba la espera del tacto, Kaz sintió su libido subir y sus pantalones se sintieron apretados de repente. Entonces sintió los labios de Hyde sobre los suyos, tan suaves, tan deliciosos, tan delicados… Kaz profundizo el beso casi de inmediato buscando su lengua, buscando más y más del vocalista. Hyde acaricio sensualmente la lengua de Kaz, lo que hizo al guitarrista sentirse un poco perdido en aquel beso, perdido en la lengua de Hyde.
Los sonidos de sus besos repercutían en los latidos desbocados de cada uno, ambos querían entregarse al placer que prometían sus cuerpos al sentirse tan cerca. Kaz desabrocho el pantalón de Hyde y le acaricio la entrepierna, Hyde inclino su cabeza hacia atrás como respuesta a aquello tan simple y tan intenso a la vez. Entre besos Kaz los despojo de todas sus ropas y se quito las propias, ya quería perderse en su interior, ya quería estar dentro de él, era en lo único en lo que podía pensar.
Hyde abrió las piernas para él y con los ojos cerrados, depositando una confianza extrema en Kaz, espero que este lo tomara. Kaz estaba enternecido y excitado por ello, entonces entro en su interior lentamente, disfrutando de cada centímetro que sentía de Hyde a medida que avanzaba.
- Mmm….- gimoteaba Hyde a medida en que le clavaba las uñas en la espalda.
Entonces Kaz comenzó a moverse en su interior lentamente, suave, apasionado… poco a poco entregándose a un ritmo que aumentaba gradualmente hasta perderse en un frenesí, acompañado de gemidos intensos.
- Mas Kazu, mas….- le pedía Hyde a medida que Kaz le embestía con demencia, con necesidad… poco a poco el calor subió y Kaz no pudo evitar entregarse a aquel placer máximo del orgasmo mientras Hyde se perdía en el suyo, lo último que Kaz escucho fue un grito propio de placer escapar de sus labios.
Kaz abrió los ojos de golpe.
Su respiración estaba extremadamente agitada, sentía su libido por las nubes y su cabeza se sentía extasiada, se movió con dificultad en la cama para prender la luz de la lamparita, pero en el proceso sintió la humedad en sus piernas.
“Ay no” dijo al comprobar ya con la luz encendida que lo que acababa de tener, había sido un sueño húmedo con quien era su mejor amigo.
Se levanto a media noche molesto por el sueño y se dio una ducha fría, antes de volver a la cama se prometió a si mismo que no volvería a dejarse llevar por su excitación, no iba a jugar con Hyde, no iba a permitirse sentir aquello otra vez.
A él no le gustaban los hombres, no le gustaban, no era así. No le gustaba Hyde, nada podía suceder ellos otra vez, no más.
Molesto consigo mismo, con la situación y con su cuerpo se volvió a acostar, esta vez rogando no volver a tener un sueño como aquel y poder por fin descansar después de lo que había sido un trágico y confuso día para él.
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