sábado, 13 de agosto de 2016

TSUNAMI DE SENTIMIENTOS


El viaje se terminaba, la magia se quedaba en ese lugar que el servicio limpiaba y arreglaba a toda velocidad mientras ellos desayunaban en silencio. Un silencio nada agradable por primera vez entre ellos. Hyde había recibido una llamada, en cuanto volvieran a casa tendría que irse a atender algunos asuntos a otra ciudad, luego tendría conciertos, fecha limite para entrega de material… En fin, Sakura estaba molesto, pero como siempre no decía una sola palabra. 

El cantante no sabía si quería darle un golpe o besarlo hasta ponerlo de buen humor nuevamente. Estuvo largo rato contemplando las posibilidades hasta que fue el mismo Sakura quien rompió el silencio.

- Entonces, ¿cuántos días?

- Ninguno… volveré hoy mismo en la noche a casa y el concierto es en la ciudad

- No, eso no ¿cuántos días voy a ser ignorado esta vez?

- Ya-chan no es como si lo hiciera por placer

- Te dije que no anunciaras un álbum tan pronto – murmuró el mas alto sin levantar la vista de su comida – te lo dije, te dije que fueras componiendo y cuando tuvieras material entonces comenzaras todo… así al menos estarías mas en casa y no atorado en el estudio, porque ya tendrías todo listo, dijiste que lo harías, confié en que me habías escuchado, al menos confiaba hasta que tu teléfono sonó. Así que para mi es como si lo hicieras por el placer de hacer tu voluntad sin escuchar ni una palabra de lo que te digo.

- Lo siento, yo no quise que esto pasara, se paciente unos días, me daré prisa y…

- Bla, bla… si, “me apuraré y no te darás cuenta que estuve ausente”, tan sólo antier estabas diciendo que no volverías a hacer esto, creí que me habías escuchado, por eso planee esto, creía que al volver apenas firmarías el contrato del nuevo álbum pero resulta que lleva meses firmado.

Hyde bajó la mirada, si, le había mentido, le había dicho que no firmaría nada aun, que haría algunas composiciones primero para no tener que desaparecer días enteros para cubrir la fecha limite, pero no, había firmado solo por firmar, se había confiado y ahora estarían como antes, con la excepción de que Sakura esta vez no estaría siendo paciente, no estaría comprendiendo, porque esta vez… si que había metido la pata.

- ¿Por lo menos tienes algo ya hecho?

- No…

- Genial, vivir contigo así es como vivir yo solo… Es como tener un bonito adorno en la sala – susurró negando – en fin, supongo que ya estoy acostumbrado – se levantó de la mesa – iré a subir las maletas al auto.

Hyde le vio marcharse y suspiró, no podía culparlo por estar enojado, le había hecho un drama argumentando que nunca mas volvería a hacerlo, que acomodaría sus tiempos… y dos días después volvía a joderlo todo.

Una hora mas tarde estaban ya de camino, Sakura conducía en silencio atento al camino mientras Hyde miraba por la ventana, habían sido días perfectos, la había pasado como un chiquillo la pasaría en una fiesta, aun mejor. No podía creer que todo había terminado de esa forma. 

Sakura por su parte estaba que hervía de coraje, por mas que le había pedido a Hyde que no se llenara de fechas de mil cosas a la vez para que tuvieran algo de tiempo juntos, su novio había no solo hecho todo lo contrario, si no que encima de todo había aumentado la cantidad de trabajo a poco menos del doble de lo que ya tenía. Apretó el volante y los labios pensando en la situación.

- No vas a hablarme en todo el camino ¿verdad? – susurró de pronto la suave voz de Hyde en tono cauteloso.

- ¿Debería? ¿Para que? No escuchas nunca ni una palabra de lo que te digo – respondió sin quitar los ojos del camino.

- Sabes que eso no es verdad, esto fue un er…

- Error… no te atrevas a decirlo – pidió serio – no fue algo que hiciste por accidente, fue que simplemente te importó un cacahuate lo que te dije e hiciste como siempre lo que te vino en gana.

- Ya-chan, por favor, te lo suplico, será la última vez, no te pongas así

- Si Hyde, será la ultima vez, en eso te doy toda la razón.

- ¿Q-Que quieres decir? – cuestionó el cantante asustado

- Que la verdad no se si ésta vez me voy a quedar a soportarlo, se que te dije en la cabaña que comprendía… y lo hacía, porque sabia que no era del todo tu culpa pero… esta vez es completamente tu culpa Hyde, esta vez te lo dije.

- Sakura, por favor, no me digas algo así, sabes que te amo, sabes que no podría vivir si me dejaras – le dijo de forma desesperada.

- ¿Si? Pues yo creo que puedes vivir perfectamente sin mi, de todas formas no te das cuenta que existo la mayor parte del tiempo – respondió con una sonrisa irónica – además… quizás te estoy dando una ultima oportunidad, quizás soportaré tus días de adicto al trabajo por esta última ocasión, pero todo dependerá de ti… 

- Pero…

- Así que – le interrumpió tajante – ve pensando en como vas a acomodar tu tiempo para el futuro ¿Me expresé bien?¿Te quedó lo bastante claro?

Hyde cerró los ojos y suspiro asintiendo con ganas de llorar, si que la había hecho buena esta vez - me quedó claro - murmuró poniéndose las gafas para que Sakura no viera sus ojos asustados y a punto de soltar las primeras lagrimas.

- Bien… y te recuerdo que prometiste pintarte el cabello.

- Lo sé, encontrare un momento para hacerlo en esta semana, lo prometo.

Sakura asintió y pasaron el resto del camino en completo silencio, en cuanto llegaron a casa el mas alto se tiró en la sala en el televisor mientras Hyde se cambiaba para volver a irse.

- Volveré en la noche…

- Ajá… Esperaré tu llamada de “hubo una emergencia y tengo que quedarme” – murmuró el mas alto sin voltear a verlo, siempre era lo mismo, no necesitaba ser adivino.

- Ya-chan…

- Hyde – clavó los ojos en su novio con seriedad – te veré mañana, no nos engañemos, no vas a volver hoy y no tengo ganas de esperarte a lo estúpido, saldré por ahí y tu haznos un favor a ambos y termina tu maldito trabajo lo mas rápido que puedas.

Después de varios segundos de silencio - Lo siento – fue lo único que se atrevió a decir antes de marcharse.

Aquel fue el inicio de semanas de pesadilla, Sakura no le dirigía la palabra mas de lo necesario, casi nunca lo encontraba en casa cuando volvía y aun si estaba, lo ignoraba por completo. Avanzaba con todo lo que debía hacer lo mas rápido que podía. 

Habían pasado ya tres semanas desde su pequeño viaje y el humor de su novio no mejoraba, el hecho de que su cabello siguiera rubio era una de las razones principales. Y no era por el cabello en si… si no que, era otra promesa rota.

- Te juro que lo haré en cuanto tenga un espacio

- Si, claro, no te preocupes – murmuró Sakura leyendo una revista luego de que Hyde apareciera mirándolo con suplica después de días en que no se habían ni visto – cumple primero con todo lo demás… ya tengo claro que lo que me prometes a mi no es tan importante.

- Espera, no saltes a conclusiones… Es solo que…

- No me importa, no tengo interés en escuchar pretextos ¿si? Ahora si no te importa tengo que terminar de leer esto y tu ya ibas de salida ¿no?

Hyde suspiro rendido y se acerco a besar su mejilla, su novio ni se inmutó, aun así acaricio suavemente con el pulgar su rostro y se marchó sin decir nada mas, ¿qué podía decirle de todas formas? Salió corriendo hacia donde un chofer ya lo esperaba y entró en la camioneta rápidamente. Se acomodó en el asiento y sacó su celular para llamar a su manager.

- ¿Hay algo hoy que puedas cancelar? Aunque quitemos tiempo del ensayo… necesito que arregles una cita con un estilista, aunque sea de noche – aceptó, de todas formas aunque volviera temprano Sakura ni le miraría. 

Esa misma noche, luego de un día de ensayos, documentos, juntas, entrevistas y demás se relajó en el asiento mientras unas hábiles manos regresaban su cabello al tono oscuro que a su novio le gustaba. Quizás era algo pequeño comparado con todo el lío pero por algo se empezaba. Al menos así habría logrado cumplir una de sus promesas y tal vez Sakura se tranquilizaría un poco.

Mientras estuvo con los ojos cerrados, reflexionando mientras trabajaban en su cabello, su mente trazó un pequeño plan. Había lastimado a Sakura por su trabajo, había logrado hacer a su novio sentir menos cuando era en realidad la persona que mas le importaba en todo el mundo.

Era hora de cambiar eso.

Sonrió un poco, su trabajo había herido a su novio, a su inspiración, al dueño de todo su ser, sería su trabajo quien curaría la herida de Sakura.

La mejor forma de curar un corazón herido, que conocía y que realmente podía hacer bien, era la música.

- La música de Ya-chan… La que escucho en mi cabeza cuando esta conmigo – dijo en voz alta para si mismo ignorando el gesto interrogativo de los demás presentes.

Esa seria la cura… ¿Funcionaría?

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