lunes, 8 de agosto de 2016

LLUVIA DE RECUERDOS


El clima había cambiado durante la noche de forma tan drástica que Sakura había sugerido que volvieran en cuanto quienes habían ido a cocinar se marcharan y ellos comieran, pero Hyde se había negado rotundamente. Incluso se había molestado por la insistencia de su novio en volver a casa, le gustaba estar ahí con el a solas… No, no quería volver.

- Podemos venir otro día, no tienes que ponerte así.

- Podemos, pero no quiero irme, dijiste todo el fin de semana y no me subiré al maldito auto hasta mañana Ya-chan.

- Pero ya anunciaron que estará lloviendo todo el día.

- ¿Y que? 

- Pues no vinimos a la playa para verla llenarse de mas agua.

- Y no pusieron esta preciosa sala para que nunca la usemos, quizás no podremos nadar pero podemos encender la chimenea y relajarnos, ver una película, beber vino, comer frente al televisor, tomar un baño de tina, muchas cosas, así que te callas y nos quedamos.

Sakura sonrió divertido y le atrapó en un beso justo cuando una de las chicas pasaba por ahí. Hyde se sonrojó empujando a su novio avergonzado pero la chica disimulo perfectamente e hizo como si no hubiera visto nada – antier no querías venir, ahora no te quieres ir, ¿quién entiende a las mujeres? – negó dramáticamente ganándose un golpe en el hombro.

- Repite eso y te recordaré las horas que me paso en el gimnasio a golpes Ya-chan 

- Si, si… - le atrajo de la cintura – entonces elije una película, encenderé la chimenea – murmuro juntando sus frentes.

- Sabes que terminaremos viendo una de vampiros ¿no? Y mas en un lugar como este – sonrió Hyde divertido cerrando los ojos. 

- Lo sé.

Algunos ojos espiaban desde la cocina, encantadas con la escena las chicas que habían ido esa mañana a atenderles no paraban de lamentarse el tener prohibido tener una cámara cerca, sus jefes lucían tan hermosos… su amor se sentía en todos los rincones de la cabaña. Sakura se había dado cuenta pero Hyde lucia tan sereno y hermoso que fingió que no las notaba para no avergonzarlo. Le beso dulcemente y le abrazó.

- Entonces… podemos comer viendo la película y luego calentarnos en la chimenea con un buen vino - susurro el cantante separándose un poco de su novio para sonreírle cálidamente.

- Si eso deseas cariño, quizás en la noche cuando la lluvia se vaya podamos disfrutar un rato la brisa mientras cenamos al aire libre

- Claro – suspiro Hyde y se separo de Sakura para elegir una película de las muchas que había en un mueble mientras su novio se asomaba a la cocina y pedía que llevaran la comida a la sala.

En poco tiempo tuvieron todo en la alfombra donde Hyde había querido que se sentaran para ver la película, la espalda del cantante se apoyaba en un costado de su novio de forma casual, tenía esa costumbre desde hacia mucho tiempo ya y Sakura adoraba tenerlo así. La película comenzó mientras ellos disfrutaban sus alimentos con tranquilidad y en silencio. Todo iba perfecto, justo como el día anterior las chicas de limpieza y cocina se marcharon en silencio dejando la cena lista para calentarse nada mas. La pareja ni cuenta se dio, no hasta que la película terminó y Hyde se estiro con los brazos hacia el pecho riendo al sentir a su novio abrazarle de inmediato.

- Mmm… comí mucho hoy Ya-chan, estaba distraído con la película, ni cuenta me di – comentó divertido dejándose atraer por el otro hacia un beso.

- No pasa nada, por un día que comas mucho ¿verdad?

- Supongo que no, ahora quiero beber ¿dónde esta el vino?

- Ah, lo dejaron aquí junto al sillón con las copas, pero ¿No dices que estas muy lleno?

- Siempre hay sitio para el vino Ya-chan – Hyde rió y se abrazó a su novio con fuerza, amaba hundir el rostro contra el pecho de su pareja, estaba pasando uno de los mejores fines de semana que había tenido en años y aunque le costaría perder su cabello rubio, estaba mas que feliz.

Sakura reía también abrazando el pequeño cuerpo que tantas veces había tomado a lo largo de los años, pero muy pocas de forma tan libre y sin prisas como en esos días. Arrancar a Hyde del trabajo era siempre una odisea.

Se besaron, brindaron y bebieron alegremente durante algunas horas hasta que no soportaron mas el calor, entre la chimenea, el vino y la cabaña cerrada por la lluvia el ambiente había alcanzado temperaturas extremas poniendo al cantante que odiaba el calor de mal humor. Así que prepararon la tina con agua si bien no fría, bastante fresca y entraron juntos. Hyde suspiró apoyándose en el pecho de su novio sentado entre sus piernas y cerró los ojos.

- Odio el calor… cuando la brisa entra es genial pero si esta cerrado todo me mata…- murmuró en tono de queja

- Lo sé, lo sé cariño, pero no puedo controlar la lluvia.

- Deberías… - dijo haciendo a Sakura rodar los ojos – ¿y si paseamos en la arena? Aunque sea bajo la lluvia.

- ¿Y si te enfermas? Después estarás reclamándome y culpándome que no puedes cantar bien, no te dejaré salir, sabes perfectamente que no lo haré

- Tenía que intentar – giró el rostro para sonreírle – cuando comencé a salir contigo creí que había ganado un novio, no una niñera Ya-chan.

- Bah… tu eras peor conmigo – le besó la mejilla y le abrazo divertido – y yo lejos de quejarme, aprendí…

- Y ahora usas eso para vengarte de mi y tratarme como un niño 

- Ah… eso suena muy mal Haido

- ¿qué?

- Si crees que trataría a un niño como te trato a ti… me estarías acusando de pederastia y eso no…

- ¡Ya-chan! Por dios… no me refería a eso, ¡Y lo sabes! – exclamó Hyde interrumpiéndolo por semejante acusación - ¿por qué disfrutas tanto molestarme?

- Porque solo reaccionas así cuando te hago pensar en las cosas que hago contigo cuando tenemos sexo… es adorable – respondió Sakura riendo dejando después un beso en su nuca.

Hyde negó bufando, su novio amaba hacerlo sonrojar, hacerlo sentirse avergonzado… Todo porque cuando su relación había comenzado era un chico de lo mas tímido. Sakura había tenido que pelear incluso porque le dejara besarlo sin intentar escapar.

- Tu… un día vas a lograr de verdad que me de algo.

- No es mi culpa que por mas que te he “educado” no se te vaya la pena, eres un niño… tienes razón, soy un pedófilo

- Cállate, olvida que dije eso antes ¡Y deja de decir que me educaste! 

- Así fue

- No – negó tajante y sonrió maldiciendo por lo bajo – de acuerdo, quizás un poco, pero sólo porque querías aprovecharte de mi y no lograbas que cediera.

Sakura soltó una carcajada y negó divertido con las tonterías que Hyde le decía, no podía creer cuantas estupideces escuchaba a veces salir de la boca de su adorado novio.

- Ahora resulta que quería aprovecharme de ti, de verdad, como si no hubieras sido tu el que se enamoró primero de mí.

- Pero yo era feliz con abrazos y besos… tu fuiste el que inició todo el tema sobre el sexo entre nosotros.

- Dudo que fueras feliz ahora si nos hubiéramos quedado solo así, además, no querías que tuviera otras parejas sexuales, no querías que estuviéramos juntos de esa forma tampoco… ¿qué se suponía que hiciera?

- Aguantarte – se encogió de hombros divertido y después de soltar una pequeña risa añadió – no era que no quisiera, enamorarme de un chico fue muy raro para mi Ya-chan, apenas lograba aceptarlo y tu ya estabas desnudándome, estaba asustado, además ya conocía tus hazañas anteriores con algunas chicas, temía que fueras un salvaje también conmigo ¿sabes?

- Uhmm… y lo habría sido

- Y lo dices así sin m…

- Me contuve porque me di cuenta que te estabas muriendo de miedo – sonrió – que nunca habías sido tocado de esa forma.

Hyde se estremeció, recordar esos días era… casi podía volver a sentir como Sakura lo había empujado a la cama casi a la fuerza y comenzado a besarlo, como se había rendido a sus toques y como le había rogado que fuera despacio. Se sonrojó y suspiró girándose hacia el para abrazarse a su cuello y besarlo suavemente.

- Era poco mas que un mocoso a pesar de mi edad

- Lo eras…

- Y tu eras un pervertido con mas experiencia de la que debías

- Lo era – rió – y tu eras algo demasiado inocente e inconsciente de su propia belleza para su propio bien – susurro deslizando dos dedos por la espalda de Hyde hasta llegar entre sus piernas a cierto rincón que sólo el había visitado. Los hundió allí lentamente escuchando a su novio jadear y aferrarse mas a su cuello – incluso ahora no lo sabes…

- D-demonios…- Hyde se mordió el labio gimiendo en voz baja mientras esos dedos le abrían lentamente y se movían en su interior llegando profundamente – hmm… ah ¿p-por… porque estas h-haciéndome esto justo ahora? Estábamos charlando… hm

- Y seguimos charlando… quédate quieto – murmuró hundiendo otro dedo en el – me gusta darte placer

- ¿p-porque? Ah…

- Nunca me dejarás… si te hago dependiente de mi – susurró bajito – tu mismo lo dijiste, me gusta tenerte dentro de mi tornado – sus dedos comenzaron a moverse mas rápido y con mayor fuerza.

- Ahhh y-yo… ahmm… dios… 

Aquello fue el fin de la conversación, lo único que salió de los labios de Hyde fueron gemidos y suplicas que su novio atendió con una gran sonrisa. La lluvia no había sido tan mala después de todo.

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