Los días pasaban normales para todos, iban y venían dentro del gran edificio, como siempre lo habían hecho, menos uno; Miyavi extrañamente para todos se comportaba bastante tranquilo últimamente, y había adoptado ciertas acciones que extrañaban sobremanera al manager.
¿Qué hacia?
Subía de manera callada a la camioneta que lo recogía cada mañana para llevarlo a la empresa, permanecía sentado perdido en sus pensamientos todo el camino, para alivio del chofer, y se negaba rotundamente a bajarse el solo y entrar al edificio, si era necesario armar un drama para que su manager lo acompañara hasta su sala de ensayo y lo deja allí sano y salvo, lo hacia sin dudarlo; a esto agregamos que tampoco salía del lugar en todo el día mas que para regresar a casa, y para eso el manager tenia que acompañarlo también de la sala a la camioneta, claro si es que quería que el solista saliera del edificio porque de lo contrario nadie lograba hacerlo salir para nada.
Gackt obviamente había notado todo esto, cosa que se le hacia de lo mas divertida, sobretodo cuando el chico se sonrojaba sobremanera y temblaba de nervios cada vez que se cruzaban en algún pasillo.
Pero aun no desistía, lo deseaba demasiado para dejar las cosas así.
Miyavi comenzaba a tranquilizarse, comenzaba a creer que el otro se había olvidado del asunto y que simplemente fue alguna locura que le entró de momento. Pero sus esperanzas murieron cuando recibió un paquete de su parte, directo en su casa.
Ahora estaba más asustado.
-¿Cómo sabe dónde vivo? – se preguntó a si mismo asustado mientras contemplaba la caja que no se había atrevido a abrir, sentado en la sala del apartamento. Dió un suspiro y comenzó a desprender los sellos para ver el contenido. Le sorprendió ver un pequeño oso de felpa acompañado de una nota.
-“No me he olvidado de ti”-
La leyó varias veces esperando que el texto cambiara por arte de magia en cualquier momento, cosa que obviamente, no sucedió.
Esto se repitió varias veces mas, con ramos de flores, muñecos, dulces, chocolates; que en vez de alegrar a Miyavi comenzaban a desesperarlo, llegaban a todas horas, en la oficina, su casa, su sala de ensayos, incluso se los dejaban al chofer para que Miyavi los recibiera dentro de la camioneta que le transportaba diariamente.
Y eso no era todo, al parecer Gackt se divertía de lo lindo haciéndole llamadas y colgándole el teléfono cuando Miyavi contestaba, tocaban a su puerta en las noches y al abrir no había nadie en la calle. En fin el cantante se encargaba de convertir lo su vida en una súper producción holliwoodense de terror.
Miyavi ya no tenía ganas ni siquiera de tomar la guitarra del estuche, estaba completamente arto; tanto que su cabeza sólo pudo pensar en una terrible solución… Pero, si quería una vida tranquila nuevamente aquella era su única opción.
Tocaron a su puerta y sorprendido e intrigado de lo tarde que era para tener visitas fue a abrirla, levantándose de donde cómodamente veía televisión.
Su rostro dibujo una sonrisa de suficiencia al ver quien se encontraba del otro lado.
-¡¡Ja!! Me pregunto porque no me sorprende que estés aquí – le dijo recargándose en el marco de la puerta observando la expresión del otro, que mostraba rendición y determinación a la vez. Pero, lo que mas llamo su atención era el sonrojo que adornaban las mejillas de aquel juvenil rostro.
-Ya, lo lograste!! – Dijo levantando la mirada hacia los ojos del otro – estoy cansado de esto… así que - tragó saliva - haz lo que quieras conmigo y déjame en paz – habló, bajando la voz hasta que lo ultimo sonó prácticamente como un susurro.
Gackt no dijo nada, se limitó a jalarlo del brazo y hacerlo entrar en la casa, cerrando la puerta y arrastrándolo a la sala donde, prácticamente lo lanzó al sillón y se posiciono encima suyo.
-E-Espera!! – coloco ambas manos en el pecho del mayor, quien sentía el cuerpo debajo suyo temblando, tal vez por miedo o nervios, “ambas”, pensó. – N-no me lastimes…. – no podía creer la situación en la que el mismo se había puesto, se había metido en la boca del lobo, pero ya no podía mas con la situación, quería terminar con eso ya.
Sonrió y sin importar que el otro le mantuviera alejado se inclino hasta rozar su oreja susurrándole despacio – te lo dije antes…
Estas en buenas manos – lamió la zona y comenzó a besar el cuello del menor, lamiendo y mordiendo levemente, dejando pequeñas marcas en la blanca piel. Sus manos recorrían los costados de Miyavi introduciéndose bajo su playera dando suaves caricias que hacían que el delgado cuerpo de estremeciera ligeramente.
Miyavi mantenía los ojos fuertemente cerrados, tratando de no dejarse llevar por el pánico que lo asaltaba, simplemente dejando que el otro hiciera lo que quisiera con él, temblando y estremeciéndose al sentir aquellas manos en su cuerpo y los labios en su cuello.
-Pronto dejaras esa actitud de victima, verás como te hago disfrutar como nunca pequeño- dijo contra su piel, subiendo una mano para sostener su rostro y besarlo profundamente.
Miyavi no decía nada, quería terminar con todo simplemente, así que dejo, sin chistar, que Gackt le sacara la playera y devorara su piel, centímetro a centímetro, dejándole marcas por todos lados y arrancándole pequeños suspiros, que no podía evitar por mas que lo deseara, ya que su cuerpo parecía muy por el contrario de su cabeza, disfrutar de las atenciones del otro.
Gackt por supuesto que noto esto, así que bajo lentamente dejando besos por todo el camino hasta llegar a uno de los pezones, que tomó delicadamente entre sus dientes mientras su lengua lo saboreaba. Miyavi dio un brinco – Mmmm – se tapo la boca con una mano por inercia.
-No, no, no, Pequeño… - subió nuevamente a su rostro apartando la mano de sus labios y dándole un pequeño beso – Si en verdad quieres que te deje en paz después de esto…. Me dejaras escucharte.
El rostro de Miyavi mostraba vergüenza y suplica a la vez, tenia las mejillas sonrosadas y los labios entreabiertos mientras asentía lentamente con resignación. Gackt sonrió ante la actitud del solista.
-Te terminara gustando – dijo por ultimo y continuo devorando el cuerpo debajo suyo, escuchando los suaves suspiros y gemidos que Miyavi no podía contener, por mas que había intentado no sentir nada, su cuerpo se negaba a obedecerlo.
Gackt le saco los pantalones retirando también los suyos, cosa que hizo tensar al menor sobremanera.
-Shhh, relájate, tu cuerpo lo disfruta, ¿Por qué tú no? – acarició sus piernas lentamente, sintiendo cada milímetro de la blanca y suave piel de Miyavi.
-Porque yo no quiero esto!! Lo sabes!! Si estoy aquí es porque ya no puedo ni tocar la guitarra por culpa tuya, así que, termina con esto de una buena vez y deja de torturarme… por favor… – Le dijo al borde del llanto alzando la voz, sin evitarlo una lagrima recorrió su mejilla perdiéndose en sus labios.
-¿Te dije que esa actitud desafiante y tus lagrimas me ponen mucho? – Sin esperar respuesta le metió tres dedos a la boca – Tú decides…. Te dolerá mas si no lo haces pequeño – agregó al ver que Miyavi únicamente mantenía la boca quieta sin intención de moverse.
Al escuchar la advertencia de Gackt completamente resignado comenzó a lamer sus dedos, manteniendo los ojos cerrados para evitar la mirada del mayor, poniéndose nervioso, sabiendo lo que venia sintiendo cómo con su mano libre, este le quitaba la ultima prenda que le quedaba.
El mayor sacó los dedos de su boca y dirigió el primero a su entrada, presionando un poco pero sin entrar aun. Miyavi inmediatamente se tensó al sentir aquel intruso a punto de entrar en él, supo que no había marcha atrás, se entregaría a Gackt y podría continuar con todo fingiendo para si mismo que no había pasado nada.
El primer dedo comenzó a entrar despacio, a una lentitud enloquecedora, Miyavi apretó los puños en su cabello, sintiendo su respiración entrecortándose –Duele…..- susurró mas para si mismo que para Gackt, pero este aun así escucho, “confirmado, eres virgen, pero no por mucho” pensó maliciosamente comenzando a mover en círculos su dedo, no quería lastimarlo, porque realmente deseaba escucharlo gemir de placer.
Sin poder ya hacer nada para evitarlo, comenzó a gemir despacio, estremeciéndose “Se siente… bien” pensó. Comenzó a dejarse llevar, mas tarde lidiaría con su consciencia, pero si no tenia mas opción haría caso a las palabras que Gackt le había dicho antes “puedes disfrutarlo…..tanto como lo haré yo”, en ese momento desconecto su mente, sintiendo un segundo dedo entrar en él haciéndolo gemir fuertemente.
El mayor pronto metió el tercer dedo provocando gemidos cada vez más fuertes de parte de Miyavi.
-Ahhhh… mmm…G-Gaahh – su respiración estaba tan entrecortada que ni siquiera era capaz de hablar, los dedos salieron de su interior y noto al mayor posicionarse entre sus piernas.
-Miyavi… dile adiós a la virginidad – le dijo mirándole directamente a los ojos, el menor sólo le sostuvo la mirada con resignación, pero no dijo nada.
Gackt entró en él rápidamente, de una sola embestida –AHHHH – Miyavi no pudo evitar un grito ante la intromisión, era doloroso aunque no tanto como había imaginado. Se quedó quieto, respirando entrecortadamente con los ojos apretados, tratando de acostumbrarse. Gackt por su parte teniendo cierta consideración aun, no se movió hasta que sintió el cuerpo del otro mas relajado. Comenzó a dar embestidas lentamente aumentando el ritmo poco a poco.
Miyavi gemía con cada embestida, dejándose hacer como si fuera un muñeco de trapo. Sentía su cuerpo mecerse hacia adelante y hacia atrás en el sillón debido a las acciones del otro, que mantenía el cuerpo muy pegado al suyo provocando una deliciosa fricción entre sus pieles, al menos para Gackt, que estaba disfrutando de lo lindo poseer ese cuerpo, joven y hermoso al fin, emitiendo roncos gemidos cada vez que entraba por la estrechez del chico.
-Gackt ahhmm – eran demasiadas sensaciones nuevas para él, su cuerpo simplemente sentía demasiado, y no podía controlarlo. Pronto sintió un cosquilleo en su bajo vientre que cada vez era mas fuerte, su cuerpo comenzó a temblar y la temperatura se le subió hasta la raíz del pelo.
Miyavi estaba a punto de terminar, Gackt al notarlo acelero su ritmo, procurando que el roce entre sus cuerpos masturbara el miembro del solista, tanta excitación acumulada comenzaba a hacer estragos en él también.
El menor terminó entre sus vientres con un sonoro gemido y, después de unas cuantas embestidas más, Gackt termino dentro suyo con un sensual y ronco gemido al oído de Miyavi.
Se quedaron así unos momentos, Gackt prácticamente acostado sobre Miyavi, ninguno decía nada, dejando que el silencio reinara en la habitación hasta que sus respiraciones comenzaron a regularizarse.
Gackt salió con cuidado del menor, levantándose despacio y sentándose en el sillón, observando el cuerpo que seguía completamente inmóvil sintiendo la mirada que le observaba en silencio. Suspiró y se puso de pie recogiendo su ropa, para comenzar a vestirse con calma.
-¿Piensas quedarte ahí jugando a las estatuas Miyavi? – pregunto mientras se ponía la camisa de vuelta y dejaba cerca de su dueño la ropa del menor. Miyavi no le contestó, ahora que todo había terminado su mente trataba de asimilar lo que acababa de pasar. Se incorporó despacio, sintiendo un leve dolor recorrer su espalda y comenzó a vestirse en silencio.
Cuando ambos estuvieron vestidos se quedaron unos segundos de pie sin decir nada con Miyavi huyéndole la mirada al mayor –Bien….- habló por fin – me voy – comenzó a caminar hacia la puerta, pero unos brazos en su cintura lo detuvieron.
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