-Miyavi……Miyavi ¿me escuchas? – Su manager llevaba media hora tratando de regresar a la realidad al cantante, que se había quedado perdido en el hilo de sus pensamientos –¡¡MIYAVI!!
El chico pego un brinco en el asiento del auto dirigiendo su mirada a su manager - ¿Qué pasa? – preguntó simplemente, saliendo de su ensoñación.
-Llegamos… tengo una junta así que dedícate a practicar, nada de jueguitos con las demás bandas; The Gazette esta preparando su concierto así que te agradeceré que los dejes trabajar – el solista rodó los ojos – escúchame bien, no te quiero ver en patines por los pasillos, o tirado a la mita de la empresa con la guitarra, te quedaras en la sala de ensayo hasta que yo llegue ¿me entendiste?
-si, si, claro; entendí perfectamente – le contesto con sarcasmo, “Ja…como si justo ahora quisiera pasearme por el maldito edificio…”- pensó bajándose del auto dirigiéndose a la entrada, donde se encontraba nada mas y nada menos que el autor de sus paranoias, platicando con su gran amigo Hyde muy animadamente. Suspiró y pasó por detrás de ellos, ignorando al mayor completamente
-Hey, Miyavi – Gackt lo había detenido del brazo, pero el menor haciendo gala de su orgullo no se digno en voltear a verlo.
-¿Qué quieres? – dijo aun dándole la espalda, sin intentar soltarse a sabiendas que no lo lograría.
-Mmmm ¿Así es como saludas a tus mayores? – le pregunta con burla guiñándole un ojo a Hyde, que veía la escena divertido.
Suspiró resignado – Bien, buenos días… ¿Me devuelves mi brazo? – pregunto un tanto molesto.
Normalmente era muy alegre, pero su orgullo no le permitía serlo en presencia de Gackt, que se había convertido en su acosador personal.
-¿Qué? Vaya modales los tuyos –dijo con una sonrisa burlona y lo jalo del brazo que sostenía haciéndolo girar quedando en frente suyo sin soltarlo – tal vez…. Debería enseñarte buenos modales niño – le susurro al oído haciendo que la piel del menor se erizara al sentir el aliento contra su piel.
Miyavi lo miro a los ojos desafiante – Buenos días – le dijo en un tono bastante molesto – Ahora suéltame, tengo que ensayar – le dijo firmemente mientras se jalaba tratando de que el otro le soltara.
Gackt reía suavemente aparentemente divertidísimo con la situación al igual que Hyde.
-Hablando de ensayos, debo irme – soltó Hyde de repente – Nos vemos Gaacchan, Miyavi…- hizo una seña de despedida con la mano y se marcho dejando solos a los otros dos.
-¿Me tienes miedo Miya-chan? – le dijo burlonamente
-Sueña… ¿por qué debería?- preguntó, sosteniendo su mirada.
-Mmmm…. Me pregunto entonces porque haces hasta lo imposible por evitarme – dijo aun con una sonrisa en el rostro; cosa que comenzaba a irritar al menor.
-E-eso no es cierto – contesto nerviosamente
-Los managers tienen junta, nadie notara que no ensayas… y ya que según tú, NO me evitas, ven, iremos a divertirnos un poco – le dijo lascivamente recorriendo con su mirada el cuerpo del menor y, sin darle oportunidad de responder, lo jaló hacia el interior del edificio, dirigiéndose directamente a los baños, donde obligo a Miyavi a entrar y cerró la puerta con seguro acorralando al menor contra la misma.
-¿¡Pero que demonio crees que haces!? Déjame ir, Gackt – casi gritó al sentirse atrapado entre la puerta y el apetecible cuerpo del mayor, sonrojándose cuando el otro se pego totalmente a su cuerpo dejándolo totalmente inmóvil – Pero que demo………- No pudo terminar de hablar.
-Shhhh… no me obligues a mantenerte callado, Miyavi – le dijo poniéndole un dedo en los labios.
-Si no quieres que grite, déjame ir entonces – trató de empujarle lo mas fuerte que podía, logrando apenas separar a Gackt un poco de su cuerpo, tratando de alcanzar la manija de la puerta; pero Gackt fue mas rápido y, antes de que Miyavi lograra siquiera rozar el picaporte, en un ágil movimiento, tomó ambas muñecas y sostuvo sus brazos por encima de su cabeza con una mano, mientras con la otra acaricio la mejilla del cantante.
Miyavi se había quedado en estado de shock viendo con sorpresa el gesto burlón del otro. Mientras hacia fuerzas tratando de soltarse, Gackt se acercó lamiendo su cuello lascivamente, haciendo que el delgado cuerpo frente suyo se estremeciera ligeramente.
-mm..No…. d-detente… por favor – el menor le miro con suplica, la situación había agotado sus fuerzas debido al nerviosismo. Gackt dio una mordida al cuello de porcelana que tenia enfrente, dejando una marca.
-Ahh.. No… ya basta!! – grito Miyavi desesperado, tratando nuevamente de zafarse. Gackt le miro directo a los ojos, sonriente.
-¿lo sabes no, Mi-ya –chan? Siendo tan delgado, y con ese cuerpo tan delicado, no podrás liberarte de mi – Sonrió con burla, mirando sus reacciones.
-¡¡Suéltame tú entonces!! – le miró con reproche, tratando de no sonar como una niñita indefensa y asustada. Después de todo, siempre había sido muy orgulloso.
-Mmm… - fingió pensar – No. - se acerco al lóbulo de su oreja mordisqueándolo y susurró en su oído
-Te deseo… y no vas a irte de aquí hasta que yo obtenga lo que quiero, cariño – comenzó a besar su cuello, mientras su mano libre se colaba por dentro de la playera del solista.
-Ahhmm…. No, Gackt…Por..favor… dé-déjame –al carajo el orgullo. Debía hacer lo posible por salir de esto, aun cuando tuviera que suplicarle a Gackt; se sentía al borde del llanto. Si bien, Gackt siempre le había gustado hasta antes de conocerlo, no quería esto, estaba asustado, nunca había estado con alguien y no quería que su primera vez sucediera de esta manera – p-por favor… hn– suplicó, estremeciéndose ante las caricias del otro en su pecho y sus dedos que ahora jugaban con uno de sus pezones.
-Sé que te gusta… - susurro contra la piel de su cuello –Miyavi… – se puso serio de repente – Dame lo que quiero, y te dejaré en paz – mordió fuertemente el cuello del chico.
-AHHN!!! N-no por favor, no….- las lagrimas comenzaban a surcar sus mejillas – por favor… – continuó suplicando, pero el mayor había perdido totalmente la cordura; estaba ciego de deseo.
-Sucederá, lo quieras o no – se separo para mirar su rostro y lamió las lagrimas que se encontraban en su mejilla – Pero, tienes la opción de disfrutarlo tanto como lo haré yo, o puedes seguir llorando. Al fin y al cabo, eso también me pone mucho – lo beso fuertemente obligándolo a abrir la boca para dar paso a su lengua que recorrió toda la cavidad del menor.
El beso se prolongó, mientras la mano de Gackt continuaba recorriendo el cuerpo del menor con deseo.
-No…. ¿por qué a mí? – pasaba por la cabeza de Miyavi mientras sentía la lengua del otro dentro de su boca y su mano en su cuerpo tocando todo lo que podía – Por favor, que termine ya – cerró fuertemente los ojos y fue ahí donde recordó las palabras del mayor – Si lo dejo…..me dejara en paz – repitió en su mente una y otra vez. Estaba considerando seriamente dejar de oponer resistencia y evitar salir lastimado, ya que tenía mas que comprobado que el otro tenia fuerza suficiente para hacerle lo que quisiera sin él poder evitarlo, y muy por el contrario, podría salir mal parado si no cedía – La gente le da demasiada importancia a la virginidad – se convencía a si mismo, sabia que no podría escapar y que el otro tenia razón. Si de todas formas iba a ser tomado por la fuerza, al menos evitaría lo mas posible el dolor físico que lo que venía a continuación implicaba.
Gackt sintió como las manos de Miyavi que mantenía apresadas dejaban de forcejear, se separo del beso y le miró a la cara.
-Veo que has pensado mejor las cosas – le dedico una mirada arrogante cargada de deseo.
La mirada de Miyavi reflejaba tristeza, evitó mirar a su captor a la cara y fijó la mirada en el piso - ¿Dolerá? – Preguntó con temor – Sólo… S-sólo no me lastimes – dijo finalmente rindiéndose ante el otro, apretando los labios con frustración, volviendo a derramar algunas lagrimas.
Sonrió triunfante. El chico acababa de ceder, y no sólo eso, prácticamente acababa de dar a entender que era virgen; una oportunidad única en la vida y definitivamente la aprovecharía, claro que no quería lastimarlo, y si el chico cooperaba no necesitaría continuar usando la fuerza – Estas en buenas manos… Procurare que no te duela…- susurro en su oído y soltó sus manos, que cayeron como peso muerto a los costados del solista, quien no se movía para nada.
Aunque por su propio bien había decidido dejar de poner resistencia, tampoco significaba que participaría activamente en algo que realmente no quería.
Comenzó a acercarse a su cuello nuevamente, pero unos gritos en el pasillo le cortaron su momento, haciendo que se molestara.
-¡¡¡MIYAVI!!!- la voz del manager inundó el lugar, para alivio del solista; quien aun no se atrevía a mover un dedo, ver el rostro molesto de Gackt lo mantenía perfectamente quieto pegado a la puerta – ¿¿¡TE DIJE QUE TE QUEDARAS ENSAYANDO, DONDE DEMONIOS TE METISTE!??
-Gackt... Yo tengo que…..- Gackt le puso un dedo en los labios.
-Escúchame bien, no creas que te escapaste. Digamos que, tuviste suerte esta vez, pequeño – se pegó a su cuerpo nuevamente aplastándolo contra la puerta y se acercó a su oído – tu definitivamente serás mío – lamió su oreja y paso su brazo alrededor de su cintura, lo beso nuevamente metiendo su lengua entre sus labios.
Miyavi se dejo hacer, estaba tan asustado que simplemente cedió como un muñeco de trapo. Cuando el otro lo soltó, se giro lentamente para salir del lugar con la advertencia en su cabeza y compuso su mejor cara para encarar al manager que estaba furioso.
-Ya voy – dijo simplemente y sin dejarlo siquiera contestarle salió disparado a la sala de ensayo.
“Rayos…. No va a dejarme en paz…. Tengo que pensar en algo” desapareció tras la puerta del lugar y se encerró bajo llave, tirándose a llorar en el sillón. Por suerte el manager creyendo que estaba practicando se dirigió nuevamente a su trabajo en la oficina principal.
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