martes, 23 de febrero de 2016

CONOCIENDO AL ACOSADOR


Llevaba tan sólo unos cuantos meses de haberse convertido en “Miyavi” y sacado su hiperactivo ser al mundo. Tenía miles de fans ahora; y claro era apuesto y talentoso y sobretodo, adorable, también muy, muy inquieto y travieso lo que le daba mayor encanto.

Pero también increíblemente orgulloso y necio.

En fin, estaba triunfando como pocos; hacer música lo hacia feliz y, por increíble que parezca no quería poner un pie en la empresa. Llevaba unas cuantas semanas que había comenzado a desear no tener que atravesar esa puerta, su manager obviamente se las arreglaba para hacerle entrar a la fuerza; y NO es que Miyavi no quisiera trabajar o ya no le gustara lo que hacia, porque el amaba la música. Tampoco que no le gustara el lugar, ¿Por qué no entrar a la PSC? ¿Por qué tener que pasarse escondido en su sala de ensayos prácticamente todo el día una vez que su manager le obligaba a entrar? La razón era simple………y, mas que un “QUE” era un  “ALGUIEN”

-------flash back (semanas atrás) -------

Miyavi había llegado a la empresa como siempre, bajando casi corriendo de la camioneta que lo llevaba todos los días, luego de haber ido molestando al chófer todo el camino, pero, justo al abrir la puerta de entrada había chocado con alguien y había estado a punto de caer hacia atrás. Todo pasó en segundos; su cabeza pensaba como proteger la guitarra que traía en la espalda ante la inevitable caída. Caída que nunca llegó. Ya que, cuando despertó de su trance abriendo los ojos, se dio cuenta que unos fuertes brazos rodeaban su fina cintura sosteniéndolo y evitando que cayera. Levantó la vista poco a poco, sonrojado de la cercanía de sus cuerpos y de lo firme de aquel abrazo, encontrándose cara a cara con el que años antes había sido uno de los artistas por los que había decidido dedicarse a la música, decidido a superarlo.

Abrió grandemente los ojos, cayendo en la cuenta de la situación en la que se encontraba, prácticamente pegado a el, debido a la forma en la que el otro le sostenía. Se sonrojó de golpe e intentó dar un paso hacia atrás, pero al parecer aquello no estaba en los planes del chico que no aflojo ni un milímetro su abrazo. Si no por el contrario, al notar que Miyavi trataba de alejarse lo había apretado mas hacía su cuerpo.

Miyavi lo miro sorprendido por aquello y más aún por la enorme sonrisa y la profundidad con que el otro le miraba.

-Uhmm…. Gracias yo… debí fijarme en lo que hacía – murmuro despacito, intentando soltarse nuevamente sin conseguirlo; el otro se limitó a continuar mirándole con aquella sonrisa en el rostro sin contestarle. Comenzaba a ponerse nervioso, no solo estaba en presencia de alguien a quien había admirado mucho tiempo, si no que encima estaba completamente aprisionado contra su cuerpo, y empeorando las cosas, se hacía evidente que no podía hacer nada con la fuerza que al parecer el otro tenía.

Sentía sus mejillas arder por la cercanía, la vergüenza y los nervios; se mordió el labio tratando de pensar qué era lo que podía hacer para librarse de aquello.

-Mmmm…. Así que… el pequeño niño travieso que le ha estado sacando canas verdes al presidente de la compañía ¿eres tú, cierto? – el chico habló de repente dejando a Miyavi sorprendido de la profundidad de su voz, pero sus palabras comenzaron a resonar en su cabeza comenzando a irritarse por aquello

-No soy ningún niño travieso – le dijo secándo la lengua, empujándolo para tratar de soltarse nuevamente. El chico solo rió de la actitud infantil del otro y lo levanto un poco haciendo que quedara de puntitas. Se acerco a su rostro susurrándole en el oído

-Lo eres… eh sabido que tu manager se vuelve loco contigo, parece que las cosas se pondrán divertidas de ahora en adelante por aquí….- todo pasó en un segundo, subió una mano hacía su nuca plantándole un fuerte beso en los labios al sorprendido solista, que lo único que atinó a hacer fue empujarlo mas fuerte del pecho, sin conseguir que lo soltara. Cuando el otro estuvo satisfecho se separo relamiéndose los labios y lo soltó, subiendo de inmediato a una camioneta que le esperaba justo enfrente, no sin antes decirle:

-Nos estaremos viendo – se alejó riéndose de la cara del menor y subiendo al vehículo se marchó del lugar; dejando a Miyavi plantado en la puerta con cara de shock y completamente sonrojado, aun tratando de asimilar lo que recién había sucedido.
¿Qué pasaba ahora por su cabeza? Simple…

-Gackt- san….- salió en un susurro de sus labios, no podía creerlo, simplemente no podía. Ese tipo que se había ido riéndose a carcajadas de él y que se había atrevido a besarle, era nada mas y nada menos que el cantante que le había servido de inspiración para entrar al mundo de la música.

-------fin flash back-------

En aquella ocasión le había restado importancia, mas tarde, diciéndose a si mismo que era alguna broma que le hacían a los nuevos. Pero estaba equivocado, como comprobó días después, cuando comenzó a encontrarse con él a cada vuelta en la esquina de los pasillos que daba.

Cuando se lo encontraba, el otro se las arreglaba para rozar su cuerpo “accidentalmente” con el suyo, le dedicaba sonrisas coquetas y guiños, y conforme fueron pasando los días fue atreviéndose a mas, llegando incluso a empujarlo contra la pared cuando no había nadie mas por allí y besarle a la fuerza para después desaparecer de la vista del otro.

Miyavi estaba más confundido cada día que pasaba, lo único en lo que pensaba era ¿Qué demonios le sucede a ese tipo?

Por supuesto, que ahora se dedicaba a evitarlo todo lo que le fuera posible; aunque eso implicara encerrarse en la sala de ensayos y salir volteando hacia todos lados para evitar encontrarse con él. 

Pero claro que todo esto no había pasado desapercibido por Gackt, quien había escogido una presa y no pensaba dejarla ir, y menos siendo algo tan apetecible y divertido a su vez.

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