Minutos
mas tarde, desnudos aún nos miramos a los ojos en silencio, ella suspira
visiblemente incómoda de nuevo, supongo que ahora que pasó la adrenalina no
sabe que hacer frente a mi. Le sonrío volviendo a ser mi encantador yo y no el
maldito Casanova de horas atrás.
-
organicé la firma de autógrafos para poder atraparte… - ella me mira
sorprendida y su sonrisa se extiende por su rostro lentamente.
-
¿Es así como castigas que mi atención se desviara de ti? – me responde
divertida y entonces recuerdo que quiero ver esas fotos, así que sin responder
su pregunta le pido que me las enseñe, en realidad quiero ver como mis ojos
están nublados ya de deseo mientras la observo. Y es justamente así como la
fotografía me muestra. Río abiertamente y le entrego el aparato – envíamela… te
daré mi mail
- si
haces eso, puede que nunca deje de enviarte cosas… ¿correrás el riesgo?
-
claro – me encojo de hombros – quizás tenga que irme mañana pero… siempre puedo
volver ¿no? Y si alguna vez vas a Japón…
Suelta
una carcajada negando - ¿qué? No, no soy una niña tonta, quizás me acosté contigo
pero no podía dejar ir el sueño ¿verdad? Fue una linda noche… Si alguna vez voy
a Japón, no esperaré mas que otra linda noche… quizás – me guiña y yo me río.
Mientras
yo sigo sin saber su nombre ella ve a través de mi como si fuera de cristal y
encima de todo lo entiende… “Una linda noche”, así la llama ella, para mi es la
noche en que cedí al mas oscuro deseo que he sentido en mi vida, en que hice
una gran estupidez para cumplirme un capricho… Ésta es la noche en que deseo
con todas mis fuerzas que ella vaya… Porque siendo honesto, de ella… de ella
nunca tendré suficiente.
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