La mamá le cuenta a su amiga que Pedrito llevó su guitarra al colegio para tocar en la celebración que se organiza todos los años en estas fechas.
El pequeño virtuoso tocó y cantó con la guitarra de 550 yenes que le trajo el pascuero esta pasada navidad pero, que en la sala, Jesús, un amigo, quiso imitar a las estrellas de rock y azotó la Fender contra el piso y bueno... adiós guitarra.
Las fotos que mostró así lo confirmaban.
Obviamente la mamá de Pedro contactó de inmediato a la mamá de Jesús, Maria, para que repusiera la guitarra.
Como no llegaron a acuerdo, el asunto traspasó a Inspectoría y se transformó en un 'problema de adultos', después de amenazas que por poco incluyen abogados.
Tanto le costó a Pedrito hacerse amigos en esta nueva ciudad, y a la mamá encontrar un colegio decente cerca del trabajo donde un profesor hiciera talleres de guitarra que esto la desmotivaba.
Pero todo ya estaba decidido, cuando se terminara el semestre, mamá tendría que cambiar de Colegio a Pedrito, usar otro recorrido de bus, pagar un poco más, hablar con su Jefe para llegar un poco más tarde, buscar un profesor particular y otros asuntos de logística.
Se solucionaba así el problema y Pedrito aprendería, por la razón o la fuerza, que así es la vida de un Rockstar; que no pertenece a ningún lugar porque el mundo entero es su hogar, que cuando se apagan las luces y el público se ha ido, solo queda pensar en la siguiente fecha y aunque él no quiera y ya haya solucionado el problema con Jesús escribiéndole otra carta al pascuero, el show debe continuar.
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