Caminaba
por el pasillo del hotel, directo a mi romance con aquella puerta, con la voz
que amaba y el rostro que desconocía. ¿Suena tonto? Haberme enamorado de una
voz, de unos pequeños segundos al día, pero yo ansiaba terminar el trabajo cada
jornada para poder volver a ese pasillo y sentarme en el suelo, recargar la
espalda en aquella puerta y cerrar los ojos.
Y
entonces ella comenzaba a cantar. Llevaba ya una semana escuchándole a
escondidas, con un enamoramiento tonto por estar ahí tirado sintiendo la
adrenalina que el miedo de que esa puerta se abriera me daba. No era que no
quisiera verla, me moría de curiosidad por verla, pero temía que si llegábamos
a vernos y no nos gustara lo que nuestros ojos captaban… la magia se perdería.
Y yo necesitaba mis minutos diarios a solas con esa puerta, me tranquilizaba,
me relajaba…
La
primera vez que había escuchado aquella voz había sido simplemente porque
estaba aburrido y paseaba por los pasillos del hotel. Pero cuando había pasado
frente a su puerta su voz me había atraído como un imán, la escuche atentamente
y cuando pensaba retirarme esa voz comenzó con una canción que yo amaba y creía
que nadie conocía. Me atrapó. Cuando descubrí que cada día a la misma hora ella
cantaba esa melodía me hice adicto a estar allí escuchando.
Así
pasaron los días, trabajo, puerta, voz… trabajo, puerta, voz… Entonces el
ultimo día en que podría escucharla llegó. Como una despedida compre la mas
hermosa rosa roja que encontré en las tiendas e hice que le pusieran una
tarjeta.
“Gracias
por las dulce melodías”
La
dejé a los pies de su puerta, le lance un beso y con un ultimo suspiro dejé que
mi Staff me arrastrara con todo y maletas, debíamos preparar todo para irnos
temprano a la mañana siguiente. Me entristecía dejar mi pequeño vicio atrás
pero… bueno, no sabía nada de la persona que estaba tras esa puerta, nada
excepto que amaba la misma canción que yo y que estaba enamorado de la idea de
su voz.
Cuando
salíamos del hotel a la mañana siguiente escuche un par de elegantes tacones
acercarse al mostrador, la hermosa mujer que encontré al girarme a ver, entrego
la llave de su habitación también y se dio vuelta hacia la puerta, hacia donde
yo me encontraba. Me quedé helado cuando al pasar por mi lado pude ver entre sus
dedos una rosa de intenso color rojo que combinaba con sus labios salidos de
una estrella de los años 50’s. La observe salir, tomar un taxi y desaparecer en
las calles. Sonreí, ella era hermosa, me había regalado hermosos momentos sin
saberlo y llevaba mi regalo entre sus dedos. Para un romance contra una puerta
cerrada no me había ido mal ¿Verdad?. Mire un poco mas por donde se había
marchado y volví a mi realidad, debíamos llegar pronto al aeropuerto. Yo estaba
impaciente por sentarme en el avión y escribir la canción que llevaba dando
vueltas en mi cabeza desde que esa voz había entrado por mis oídos la primera
vez.
Todo
fue normal, maletas, registro, papeleo, larga espera, abordaje… Y entonces
cuando levante la vista para tomar mi asiento, casi me tiro a llorar, a reír,
de rodillas a darle gracias a la vida, si, a ella, la vida que tenia que estar
haciéndome una broma. Si, ahí estaba ella y no conforme con eso me sonreía.
Rendido me acerque de inmediato, ¿A quien engañaba? Yo quería saber mas. Me senté
a su lado.
La
bella voz del hotel tenia rostro, tenia nombre, me miraba…
La
canción tendría que esperar.
Escribes muy bien, me encantó
ResponderEliminarEscribes muy bien, me encantó
ResponderEliminarGracias!!! Me alegra que te gustara!!! :D
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