El tiempo pasa rápido cuando se es dichoso, o eso es lo que se dice y para Hyde el tiempo se le iba como “agua entre los dedos”, todo con la banda iba perfecto, con sus amigos también, con sus compromisos en solitario… pero sobre todo lo que más dicha traía a su vida, lo que más le hacía sonreír era ese con quien estaba ahora unido por ley. Iban ya varios meses desde que se habían casado, todo iba viento en popa, estaba cada vez más enamorado de Kaz, razón por la que sonreía tontamente tomado de su mano mientras caminaban por los pasillos del estudio.
El guitarrista llevaba la misma sonrisa a su lado, ya se habían acoplado a su nueva vida como esposos, habían arreglado todos los detalles en documentaciones y demás y se habían agregado al testamento de cada uno varias clausulas. En fin, todo era completamente oficial, estaban atados de por vida.
- Cariño… vayamos a cenar fuera cuando terminemos
- Claro bebe, lo que tu digas – Kaz le guiñó a su pequeño esposo y se detuvo para besar su frente antes de entrar juntos donde el resto de la banda les esperaba.
- Buenos días pegajosos – saludo JuKen sonriente, sus jefes no se despegaban nunca, y era peor desde que habían dado el “sí”.
- Buenos días – el cantante sonrió tirando de su esposo hacia uno de los sillones – hoy solo tendremos ensayo, Kazu y yo ya terminamos los papeles ayer – anunció sonriente
- Que trabajadores
- Claro, somos rápidos si lo hacemos entre ambos – se encogió de hombros Hyde
- Si, si… todo lo hacemos juntos… - le imito el bajista
- La mayoría de las parejas se distancian después de casarse… ¿lo saben? ¿Cómo es que ustedes siguen como pegamento?
Kaz rodó los ojos – estamos hablando de trabajo
- Si, si… solo ensayo, ya escuchamos… volviendo a lo interesante, ya pasaron como… ¿seis meses? ¿No se aburren?
- Nunca me aburriría de mi esposo, al contrario, las horas no son suficientes
- Digo lo mismo, ya tengo que compartirlo con ustedes y encima se quejan – negó Kaz abrazando al cantante y besando su cuello rápidamente
- Esto debería contar como visita conyugal y ambos cumplir el castigo
- Somos parte de la banda, no cuenta – declaro Hyde con una sonrisa satisfecha – ventajas de enamorarte de tu mejor amigo y también tu compañero y socio – canturreo dulcemente mirando a su esposo con amor – y mejor aun, ventajas de casarte con el…
- Ni más ni menos bebe, y hay muchas otras ventajas, por ejemplo… ya no puedes tener fiestas locas, sexo con fans… humm… firmar esos papeles fue genial, ahora legalmente solo puedo tocarte yo – guiñó
- Igual solo dejaría que me tocaras tu… además yo gané mucho mas Kazu, por mas luchas que haga tu amiguito ese… no podrá tenerte… y mejor aun, cuando Gackt se entere morirá de rabia pero no podrá hacer nada, esto es el cielo – se estiró y se levantó – bueno vamos a co… - la puerta se abrió y la sonrisa que Hyde tenía en la cara se esfumo al ver quien entraba, ni más ni menos que el rubio que le había intentado robar a Kaz. Y encima, con una enorme y descarada sonrisa.
El guitarrista de inmediato se giró a ver qué pasaba al notar la expresión de su esposo – Ibuki… - susurró logrando que un par de bonitos ojos molestos le miraran con seriedad.
- ¿qué hace aquí Kaz? – la voz del cantante sonaba furiosa, el resto de la banda estaba serio esperando por si debían intervenir de alguna forma.
- no lo sé…
- Kaeru, ¿podemos hablar? – el rubio se acerco unos pasos ignorando la mirada que le dirigió el cantante
- no, no pueden, las visitas están prohibidas Ibuki, en especial las tuyas
- lo lamento Hyde-san pero estoy preguntándole a mi amigo, no a usted
- aquí mando yo…- siseo Hyde – Kazu, dile a tu amiguito que se vaya
El guitarrista se levantó suspirando, los celos de su esposo no bajaban ni un nivel a pesar de la boda – Ibuki, son reglas de la banda…
- Si, si… pídele solo dos minutos a tu muñeca celosa – soltó descaradamente mirando a Hyde bufar negando con la mirada clavada en Kaz esperando que corriera al recién llegado – necesito decirte algo importante y me iré, además si no mal recuerdo tú también eres jefe de la banda, ¿o qué? ¿Por haberte casado pierdes derechos?
Hyde se giró a ver a Ibuki y se acercó unos pasos - ¿Por qué lo sabes? Maldito… lárgate de una vez, si crees que dejaré que Kaz…
- bebe, solo déjame ir rápido, Ibuki se irá y podremos seguir tranquilamente – murmuro Kaz deteniendo el avance de su esposo de inmediato – no tardaré
- dije que no
- calma, volveré en un par de minutos – con una mirada le indicó a Ibuki otra puerta y a pesar de la mirada furiosa de Hyde se encerró con el rubio a solas - ¿Qué quieres?
- venía a decirte que mi padre… quiere verlos – se encogió de hombros – les tiene algún regalo como disculpa de lo que pasó…
- pudiste decírmelo frente al resto
- Si – sonrió – pero eso no habría sido tan divertido como ver a Hyde rabiando – se encogió de hombros - ¿Por qué no me dijiste que te casarías con él?
- fue algo muy privado, ¿Cómo lo sabes?
- humm… no quiero decírtelo
- Ibuki…
- calma Kaeru, no planeo seguirte molestando, estas casado y feliz, respetaré eso, y no me enteré bajo ningún medio que ponga en peligro su secreto, no te preocupes
- entonces… ¿cómo lo sabes? – insistió.
-un amigo de un amigo trabaja en ese hotel, no los conoce… pero menciono los nombres y mi amigo me lo comentó, eso es todo
- ya veo… - suspiro – entonces… ¿solo querías hablar a solas para enojar a Hyde?
- sip, es divertido, tu y yo quedamos en que seriamos amigos algún día de nuevo, me estoy portando bien, solo… acepta que sus celos son geniales – rió – justo ahora debe estar deseando ahorcarme
- dalo por hecho – negó Kaz y le sonrió al fin – Hyde nunca me dejará volver a verte si sigues siendo malo…
Ibuki sonrió y le quito importancia con una seña de manos – no resistí… en fin, debo irme, y tu tienes una novia que calmar y un ensayo así que, nos veremos – le dio un apretón de manos y una palmada en el hombro y salieron. El rubio camino directo a la puerta de salida – hasta luego muñeca celosa… le sonrió al cantante antes de desaparecer por el pasillo.
Hyde de inmediato se acercó a su esposo y se cruzó de brazos frente a él - ¿y bien?
- ¿y bien qué? – Kaz sonrió – vamos bebe… Solo vino a molestarte y tu lo estas dejando ganar, su padre tiene un regalo para nosotros, quiere que vayamos a verlo, eso es todo, si me lo dijo solo a mi fue solo para hacerte enojar
- y vaya si lo logró – murmuro Arly mirando casi salir humo de las orejas de Hyde
- pudiste decirle que no, te dije que le dijeras que no
- bebe, vamos… fueron solo unos segundos de plática
Hyde bufo negando y se alejo para caminar en círculos unos segundos, cuando se detuvo se giró con una sonrisa maliciosa – como dije… las visitas no están permitidas…
- Hyde…
- y sería injusto no aplicarlo a todos, tu querido amigo Ibuki lo dijo, eres el jefe también y te lo tomaste tan enserio que me desobedeciste y te encerraste con el… así que también debes poner el ejemplo, todos cumplen su castigo si rompen las reglas
- eso cuenta como trabajo, fue su padre quien lo envió y…
- chicos, ¿Qué opinan? – Hyde sonrió mirando a todos
La banda se sonrió
- Hyde tiene razón
- si… la verdad es que Kaz debe cumplir
- estoy de acuerdo
- ¿lo ves Kazu?
El guitarrista negó mirando al cantante sin creerlo – Hyde…
- entonces ¿qué tal un baile bebe? – las cejas del cantante se alzaron divertidas, si Kaz no iba a hacerle caso respecto a Ibuki por las buenas quizás así lograría algo.
- oh si… eso suena genial
- apoyo la idea – el bajista sonrió levantandose - ¿qué canción debería de poner?
- ¿qué? Oigan no, esperen…
- Kaz-san, todo el staff ha pagado su penitencia cuando incumplimos la regla – sonrió el jefe de staff que habia estado en silencio revisando algunas cosas en una mesa lejana y ahora se acercaba sonriente – como jefe debe aceptar su castigo, si le hubiera dicho a su amigo que no, otra cosa sería – dijo apoyando a Hyde, todos apoyaban al cantante respecto a Ibuki después del desastre que había pasado y de que Hyde se quejara con ellos.
El guitarrista miró a todos bufando y se dejó caer pesadamente en un sillón – bien… pero al siguiente… no le dejare escapar ni una vez – advirió mirando con reproche a su esposo que parecia un niño en juguetería con JuKen ya eligiendo alguna música.
- un baile… Humm… ¿qué tal uno infantil? Esos se los saben todos, Kazu no es bueno inventando pasos - comento
- oh si… así no hay excusa, una canción infantil, la buscare en internet
Menos de cinco minutos después, la banda y el staff estaban acomodados en sillas y sillones listos para ver el pequeño espectáculo del día. La sonrisa de Hyde abarcaba todo su rostro mientras miraba a Kaz.
JuKen puso la música y tras titubear los primeros segundos Kaz comenzó a moverse de forma desganada y con gesto serio, ese tipo de cosas no eran lo suyo, no le gustaba ser el centro de atención, menos ser la burla en esos instantes. Era demasiado pudoroso para aquello.
Las grandes sonrisas y risitas con que todos le miraban solo lograban ponerle mas nervioso y tener mas ganas de torturar a Hyde con alguna tontería después.
- Kazu, debes hacerlo con ganas – escucho esa voz que amaba tanto y clavo los ojos en las bellas orbes de su sonriente esposo
- me lo vas a pagar caro – aseguró mientras continuaba hasta que la canción terminó. Los aplausos y gritos alegres de todos le pusieron rojo hasta las orejas, rapidamente se sentó y tapó la cara con un cojín, sin moverse sintió como alguien se sentaba en sus piernas y quitaba el cojin. Lo próximo que sintió fueron unos labios tomar los suyos suavemente. A pesar de todo le era imposible negarse a un beso de Hyde así que abrazo su cintura y le respondió durante unos segundos antes de separarse de su boca – eres cruel cuando quieres…
- di que no asesine a Ibuki… no se cuanto debo decirlo Kaz, no te quiero cerca de él y tu ahí sigues – negó suspirando – pero a la próxima recuerda esto, porque el siguiente castigo será hacer un baile sensual – advirtió divertido y le besó de nuevo antes de levantarse e ignorando las miradas tiernas de las chicas y divertidas de los chicos caminó hacia la sala de ensayos – vamos… hay que trabajar – sonrió.
La tarde se les fue volando mientras practicaban, platicaban y tomaban algun refrigerio. En cuanto la noche comenzo a llegar, todos se pusieron a levantar el desastre que se hacia cada día y la pareja se tomó de la mano para despedirse y salir juntos como siempre.
Hyde iba tranquilo pero Kaz aun deseaba cobrarse una pequeña venganza y manejó concentrado en eso todo el camino a casa.
Estuvo actuando como si nada mientras subían al departamento hasta el momento en que la puerta se cerró tras ellos.
- ¡Hey! – Reprochó el cantante cuando sintió el tirón en su cintura y se vio arrastrado al sofá - ¿Qué haces? ¡Oye! – se quejó al caer en la mullida superficie, miró a su sonriente esposo con el ceño fruncido mientras este le abría la camisa sentado sobre sus caderas impidiéndole escaparse – dijimos que iríamos a cenar Kaz… solo veníamos a cambiarnos – intentó detener sus manos pero antes de poder atraparlas los labios del guitarrista le callaron con un beso, enredando su lengua con la suya, aprovechando para terminar de abrirle la ropa y comenzar a tocar su piel – hmm Kazu… espera a que volvamos…
- No, tú me viste bailando, yo voy a verte gimiendo – le guiñó y bajo a morder su cuello suavemente
- Hmm… tengo hambre… basta… - se quejó removiéndose intentando quitárselo de encima, unos toque mas y caería, su debilidad por Kaz no había disminuido ni un poco.
- Hyde, si no te quedas quieto… - sonrió - ¿recuerdas la última vez que lo hicimos en el sillón?
El cantante se puso rojo y su respiración se aceleró, ¿Cómo olvidar aquello? Atado… desnudo… recordaba sus gritos, suplicas y el estado en que había terminado su cuerpo como si hubiera sido el día anterior, pasó saliva y negó.
- no te atreverías…
- ah… ¿quieres comprobarlo? – cuestionó abriéndole el cinturón y viéndole abrir los ojos y negar rápidamente
- ¡no!
Kaz rió al ver su reacción y le levanto un poco para quitarle la camisa del todo – hmmm… entonces… no quiero escuchar nada salir de estos preciosos labios que no sean gemidos, a la primera palabra te recordaré aquella noche bebe.
Hyde suspiro resignado y jadeó cuando Kaz bajó por sus muslos para poder liberar su miembro y comenzar a masajearlo. Admitía que la situación le calentaba mucho, su esposo era intenso cuando quería y le regalaba los orgasmos más increíbles que había sentido jamás. Se removió un poco por el placer y dejó que le sacaran el pantalón y dejaran desnudo. Los labios de Kaz pronto fueron jugando sus pezones y bajando lentamente hasta que sintió su aliento entre sus piernas. La lengua de Kaz comenzó con suaves movimientos sobre la punta, rozando sus dientes un poco y sonriendo al escuchar a su hermoso esposo gimotear y mover la cadera ansiosamente buscando más.
- hmmm… Kazu… ah por favor…
- shh… no puedes hablar – le recordó apretando su piel
- hughm…
La cálida boca de Kaz succionó la punta del cantante de pronto y sus dedos se introdujeron a la vez en su cuerpo comenzando a moverse rápidamente contra el punto que tan bien conocía y que estaba provocándole casi convulsiones al cantante. Durante largos minutos que parecían siglos en la mente de Hyde, no dejó de estimularle y detenerse cuando el orgasmo estaba cerca. Su cabeza estaba en la luna, solo podía pensar en que necesitaba más y Kaz no paraba de torturarle, necesitaba desahogarse pero su esposo no se lo permitía y si intentaba hacer algo de inmediato lo detenía.
- ah dios… hummm… ya ahhhh… Kaz…
El guitarrista sonrió apartándose para ver el efecto de sus travesuras, su esposo, despeinado, jadeante, ansioso… tan hermoso…
- esta visión… hmm calentarías a cualquiera bebe, si pudieras verte
El cantante le miro entre sus pestañas y tomo aire – ya… basta… ya no puedo… entra, házmelo, lo que sea pero ya – le miró con un puchero y la respiración entre cortada.
- a eso vamos cariño – rió quitándose la ropa también para irse sobre su sensual pareja, sin hacerle esperar más se hundió en su cuerpo sacándole un grito de placer, pero no le dejó acostumbrarse demasiado, comenzó a moverse rápidamente contra él, lo único que se escuchaba en el departamento era el choque de sus pieles y los gemidos y gritos de ambos, los húmedos besos, jadeos… Las embestidas eran profundas, fuertes, le llenaban entero y dejaban una sensación de vacío con cada movimiento, su cuerpo dolía pero deseaba más. Siempre deseaba más.
Los brazos de Hyde rodearon el cuello de su amado para besarse largamente con él, ambos bebiendo los gemidos del otro y disfrutando de la entrega que existía entre ellos, sus piernas rodearon el cuerpo del guitarrista y se cruzaron en su espalda apretándole mas y mas a él conforma sentían ese familiar calor ir llenando sus vientres y bajando, el orgasmo estaba cerca… mas y mas cerca.
- ahhhh ahmmm ahhh – los labios del cantante soltaron los ajenos para gritar con fuerza y tensarse entero al sentir el clímax sacudir su cuerpo por completo y dejarle como un guiñapo en el sillón gimoteando al sentir el caliente liquido que pronto le lleno cuando Kaz terminó también.
Por un largo y delicioso tiempo se quedaron así, acompasando sus respiraciones y recuperándose. Aquella noche de cenar fuera quedo en el olvido… en cambio cenaron desnudos en ese mismo sillón al Hyde no querer salir en ese estado, las piernas le temblaban aun después de un par de horas.
Kaz solo le miraba divertido mientras bebía una copa de vino
- eres un idiota salvaje… humm…
- te dije que me lo pagarías – se encogió de hombros y le robo un beso sacándole una sonrisa
Hyde solo le miro negando con un puchero – sabes que odio que Ibuki se te acerque… no eres justo conmigo, después de lo que nos hizo…
- lo sé… solo quería que se fuera rápido
- la próxima vez se irá rápido… pero a la tumba cuando le arranque la cabeza
Kaz rió y abrazo a su amor, al celoso y hermoso hombre con el que se había casado, con quien era tan feliz y con quien compartiría el resto de sus días en vida terrenal y quizás más, a dos almas tan perfectas la una para la otra ni siquiera la muerte podría separarlas.
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