A pesar de que ninguno se fijaba por donde caminaban lograron llegar a la habitación a salvo, entre besos y caricias, pero sobretodo, un mas que adorable sonrojo en las mejillas de Miyavi, que hacia que Gackt se volviera completamente loco de deseo.
Dejo caer con suavidad el delgado cuerpo del chico en la cama, solo para después colocarse sobre el e inclinarse hasta que Miyavi quedo tendido en la cama. Con delicadeza beso ambas mejillas y paso la punta de su nariz a todo lo largo del cuello del menor, deteniéndose para lamer y mordisquear la parte de atrás de sus orejas, haciendo que de los labios del menor escapara un suspiro.
Mientras sus labios se encontraban nuevamente, las manos de Gackt recorrieron todo el camino del torso del guitarrista hasta llegar a la orilla de la tela de su playera donde se introdujeron para acariciar la tersa piel de su abdomen, Miyavi ahogo un pequeño gemido contra los labios de su amante. Gackt al sentir esto se incorporo un poco para sacarle la playera, aprovechando en el acto para que sus manos recorrieran su cuerpo conforme lo iba haciendo. La lanzo hacia el piso y fijo sus ojos claros en los ojos castaños que lo miraban, sin despegar su mirada tomo su mano y comenzó a recorrerla con suaves besos hasta llegar a los hombros. Tomo a Miyavi de la cadera y lo levanto levemente haciéndolo quedar sentado sobre el mientras volvía a besarlo.
El menor aprovecho la posición para comenzar a sacarle la camisa a Gackt y a desabrochar su cinturón, besando la piel que iba siendo expuesta en el proceso, sintiendo las manos que recorrían su cuerpo a placer haciéndolo estremecerse deliciosamente. Las manos del mayor pronto estuvieron en la orilla del pantalón de su querido solista, comenzó a bajarlos despacio, sintiendo su piel al mismo tiempo, no tuvo necesidad de desabrocharlos siquiera, Miyavi era tan delgado y usaba ropa tan ancha a veces que le sorprendía que los pantalones no se le cayeran al caminar.
En movimientos rápidos y algo extraños a decir verdad se deshizo de los pantalones de ambos para volver a empujar al chico hacia la cama, acomodándose entre sus piernas, haciendo que sus miembros chocaran, arrancando un gemido de ambos, comenzó a moverse para que la exquisita fricción entre ambos terminara por hacerlos enloquecer de la excitación. Recorrió con ambas manos desde los costados de la cintura de Miyavi hasta llegar a donde empezaban sus brazos, comenzando a recorrerlos también haciéndolos subir al mismo tiempo hasta que estos quedaron sobre la cabeza del chico, donde entrelazo sus dedos evitando que este se moviera y se dedico a disfrutar de sus labios, su sabor, la suavidad y el aroma de su cuello, clavícula, hombros, y sobretodo la increíble sensación de sus miembros rozándose y excitándose mutuamente.
Los gemidos de Miyavi iban en aumento cosa que descolocaba a Gackt completamente, pero su autocontrol termino por romperse cuando el menor alcanzo a lamer su cuello sensualmente, en ese momento dejo de pensar, soltó las manos de su “prisionero” y las dirigió hacia la última prenda que separaba a su novio de la desnudez, la saco rápidamente, Miyavi simplemente se dejó hacer, quería que Gackt lo poseyera por completo, por primera vez en toda su vida quería pertenecerle a alguien y justo en ese momento solo podía pensar en aquel que estaba sobre él.
Tomó repentinamente el rostro de Gackt entre sus manos y lo atrajo hacia si, lo miró a los ojos por unos momentos, respirando a solo unos milímetros de sus labios.
-Te amo…- susurro muy suavemente y antes de obtener una respuesta del mayor lo beso, introduciendo su lengua y recorriendo con hambre la boca de Gackt. Mientras se dejaba besar, ciego de deseo y de amor hacia el chico termino de desnudarse el mismo para recorrer después con la punta de sus dedos las largas piernas de su niño, pero justo cuando estas se acercaban a su entrada Miyavi lo detuvo. Gackt le dirigió una mirada interrogante.
-No… hazlo asi…- le dijo con la respiración entrecortada, mientras entrelazaba sus manos alrededor del cuello del mayor – quiero sentirte solo a ti.
-Pero… podría lastimarte o al menos va dolerte – le respondió aun contra sus labios, mirándolo con un ligero tono de angustia, realmente lo ultimo que quería era provocarle algún tipo de dolor.
-Estaré bien, tan solo hazlo, confía en mi – le dijo con una sonrisa para tranquilizar al mayor, a la vez que rodeaba la cintura de Gackt con sus piernas y lo abrazaba mas hacia su cuerpo.
Gackt no dijo nada, se limito a asentir en silencio y se acomodo mejor entre las piernas de Miyavi, comenzó a besarlo fogosa y apasionadamente mientras iba entrando en el, sintiendo contra sus labios los gemidos de Miyavi entre dolor y placer, se separo de el una vez que estuvo completamente dentro.
-ahh ¿estas bien?- pregunto mirando aquellos ojos que tanto le gustaban.
-ahh… ujum…- respondió apenas, con lo poco que su respiración le permitia.
EL mayor no pudo mas que sonreir y sentirse mas enamorado. Comenzó a moverse lentamente, aferrándose a la cintura de Miyavi escuchando los gemidos de ambos, disfrutando cada momento, cada sensación, cada descarga de electricidad que su cuarpo recibia cuando tenia a Miyavi así.
Miyavi se aferraba cada vez mas fuerte al cuerpo de Gackt gimiendo contra su oído, lamiendo sus orejas y su cuello, mientras los movimientos en su interior lo descolocaban al completo.
La velocidad comenzó a aumentar, los gemidos y la fuerza con que se abrazaban era cada vez mas, Miyavi se sentía completo finalmente, sentía que podía depender de Gackt, que podía entregarse a el totalmente, y lo que hacían en ese momento era la prueba de ello.
-Mi-Miyavi… ahhmm, ¿te quedaras siempre ahh… a mi lado? – pregunto en su oído y bajando a besar y dejar leves marcas en su cuello esperando una respuesta. Al sentir la respiración, lengua y labios de Gackt en su cuello Miyavi no pudo evitar estremecerse, mientras su mente procesaba la respuesta.
-ahh… si, lo… lo prometo ahh – respondió luego de unos segundos, sintiendo que su orgasmo estaba cerca, comenzando el también a empujar su cadera contra el cuerpo de Gackt logrando movimientos mas profundos y placenteros. Luego de unas cuantas embestidas más el tan ansiado momento, llegaba para ambos, haciéndolos gritar y aferrarse el uno al otro mientras sus cuerpos se sacudían una vez llegados al punto máximo del placer.
Gackt se derrumbo sobre Miyavi, hundiendo su rostro en su cuello hasta que logro controlar un poco su respiración, entonces rodo sobre la cama sin soltar al chico haciéndolo quedar encima suyo, lo acomodo sobre su pecho mientras salía de el con cuidado.
-¿Gackt? – le llamó luego de unos instantes.
-Dime cariño – respondió apretándolo mas contra su cuerpo.
-Ya no quiero salir en la noche – levanto su rostro apoyándolo sobre sus manos para mirar a Gackt – quiero quedarme aquí, contigo – le hizo un puchero, mirándolo como niño berrinchudo.
Gackt no pudo suprimir su risa – No necesitas ponerme esa carita, haremos lo que tu quieras – acaricio su rostro – mientras te tenga conmigo no tengo problemas.
Miyavi suspiro y sonrió – entonces quédate conmigo ¿si? No quiero dormir solo – le dio un suave beso en los labios.
-lo que tu digas amor ¿sabes? Si fuera por mí, tomaría tus cosas ahora mismo y te llevaría a mi casa.
Miyavi lo miro un poco sorprendido – tu… ¿quieres que viva contigo?
-Me encantaría que lo hicieras – le respondió con una sonrisa – pero esa es elección tuya – metió los dedos en el largo cabello del chico, cepillándolo con los mismos. El menor se mordió el labio con gesto pensativo.
-Lo haría – dijo luego de unos segundos – no se que me has metido en la cabeza, pero ahora no quiero separarme de ti – le miro como si le reclamara algo para luego sonreírle tiernamente.
Gackt le devolvió la sonrisa – cuando quieras, será un placer tenerte para mi solo todo el día.
-si lo dices asi suena… bastante enfermo- le dijo risueño. Lo único que obtuvo de respuesta fue una carcajada y un beso. Dejo que Gackt lo abrazara y se acomodaron para descansar un rato a pesar que aún era de día.
Ya entrada la noche, Miyavi fue el primero en levantarse, lo hizo con cuidado de no despertar a Gackt, se dirigió al baño a lavarse la cara, aprovechando para ver en el espejo las consecuencias de sus actos. Todo su cuello y hombros estaban llenos de marcas rojizas, que seguramente se pondrían mas oscuras luego.
-creo que nos emocionamos un poco – dijo una voz a sus espaldas.
-Despertaste – se giro sonriente y se lanzo a sus brazos.
-Vaya, me encanta cuando haces eso – rió recibiéndolo y rodeándolo de la cintura – será mejor que nos vistamos y pidamos algo de cenar, ya es bastante preocupante lo delgado que estás.
-Hey!! No es para tanto, esto seguro que como mas que tú.
-Jajá no lo dudo, cualquier chica tendría envidia
Miyavi le saco la lengua- ya vamos a vestirnos y pediremos ¡pastel! – salto emocionado y salió hacia la habitación para vestirse.
Gackt lo siguió – eso no es precisamente una comida saludable
-pero yo quiero postres!! – reclamó rápidamente, y tomó el teléfono para pedir un enorme pastel de fresas.
-¿ya vez por que te digo que eres un niño? – lo rodeo de la cintura.
-¡que no lo soy! – le mordió la oreja traviesamente.
Gackt se limitó a besarlo y bajaron tomados de la mano a la sala, donde prendieron la televisión y se quedaron un rato viéndola esperando a que el pastel llegara. Cuando finalmente lo trajeron Miyavi se limito a tomar un par de tenedores, darle uno a Gackt y dejarse caer en sus piernas comiendo directamente del mismo, viendo caricaturas y riendo como un crío. A base de pucheros logró que el mayor comiera también. Luego de un par de horas de risas, jugar con la cobertura del pastel, molestar a su novio y cantar todas las canciones de los dibujos animados, se quedo dormido en las piernas de Gackt, este lo miró dormir durante bastante tiempo mientras acariciaba su cabello y besaba sus labios.
Aquella imagen era simplemente demasiado tierna, no podía dejar de mirarlo, lo cargo delicadamente y lo llevo escaleras arriba recostándolo en la cama, el chico se revolvió un poco en esta. Justo cuando Gackt se alejaba para bajar a apagar las luces una mano le tomo la muñeca.
-No te vayas – la adormilada voz de Miyavi se dejo escuchar.
-Solo iba a apagar las luces amor
-Déjalas asi – con todo y que se caía de sueño se hinco en la cama y estiro ambos brazos hacia Gackt – quédate conmigo – le hizo un puchero.
El mayor le miro con ternura y finalmente se rindió lo abrazo y volvió a tenderlo en la cama, acostándose a su lado y dejando que el chico se acomodara sobre su pecho.
-Te amo…- escucho la voz de Miyavi, justo antes de que se quedara dormido nuevamente.
-Te amo – lo tapo con las sabanas y se acomodo para dormir también, al lado de la persona que amaba y que no quería soltar nunca.
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