Hacia un par de horas que se había terminado su día de trabajo pero por alguna razón que no terminaba de comprender, la idea de esperar a su “novio” para irse con él se había instalado en su mente, aunque tampoco pensaba admitirlo en frente suyo, así que llevaba rato inventando escusas para haberse quedado hasta esa hora.
Se encontraba tirado en uno de los pasillos de la empresa con la guitarra sobre las piernas, tocando distraídamente mientras pensaba.
Estaba tan distraído que dio un brinco cuando una mano apareció delante de él, levanto la vista y ahí estaba.
-Gackt…- susurro tomando la mano que le ofrecían para levantarse del suelo - ¿Cómo supiste que estaba aquí? – pregunto mordiéndose el labio.
-Tu manager me dijo que llevabas dos horas perdiendo el tiempo aquí, lo que me lleva a… ¿Por qué sigues aquí? – Le sonrió – no es que me queje de terminar mi trabajo y encontrarte pero, no veo porque alguien preferiría estar dos horas tirado en el piso en vez de irse a su casa.
Se sonrojo y desvió la mirada inmediatamente – matare a mi manager – pensó, mientras intentaba concentrarse en un buen pretexto – amm… bueno yo… estaba componiendo una canción, sí, eso, y no me di cuenta del tiempo y…
-oh, escuchémosla – interrumpió el mayor, divertido, sabia perfectamente cuando la gente mentía, y el sonrojo de Miyavi le llevaba a pensar en otras razones por las cuales el seguía allí.
-¿l-la canción? – pregunto nervioso – es… es que aun no la termino… y… así no tiene caso, mejor, tal vez, en otra ocasión… cuando esté terminada…
-Miyavi – le tomo el mentón para que lo mirara a los ojos - ¿me dirías la verdad? ¿Por favor? – uso la voz más dulce de la que fue capaz, mientras se acercaba a besar sus labios tiernamente. El menor correspondió el beso y le miro sonrojado cuando se separaron. Suspiró.
-Tu ganas… estaba esperándote – dijo agachando la mirada y jugando con sus dedos nerviosamente – demonios… odio que me hables así, simplemente no puedo mentir cuando lo haces – le hizo un puchero.
Gackt lo abrazo con fuerza – gracias… me hace muy feliz que en verdad lo estés intentando – atrapo sus labios en un beso lento y pausado, que Miyavi correspondió sin poner resistencia alguna. Cuando se separaron lo miro aun sonrojado.
- Yo… es que… ni podría decir el porqué… pero siento que en verdad quiero que funcione – la vergüenza de lo que estaba diciendo hizo que de inmediato escondiera el rostro en el pecho de Gackt, quien simplemente lo abrazo sonriente y beso su cabello.
-¿vamos? ¿Qué quieres hacer? – le dijo separándose y tomando su mano.
-No se… ¿Qué quieres hacer tu? – le dijo con una sonrisa, desde que el mayor había tenido aquel cambio tan radical, había notado que de hecho le gustaba estar con él.
Caminaron de la mano hacia la salida, riendo de la cara de sorpresa que ponían todos al verlos, algunos incrédulos y otros sonriendo.
-vaya… es como si nunca hubieran visto a nadie de la mano con alguien – comento Miyavi mirando a su alrededor especialmente a su manager que no podía cerrar la boca.
-bueno, nunca me vieron con alguien antes y considerando tu personalidad y la mía, debes ser la última persona con la creyeron que me verían alguna vez – respondió Gackt encogiéndose de hombros como si no sucediera nada.
Llegaron a la salida y Miyavi se extraño de no ver al chofer como siempre en la camioneta, en su lugar estaba un lujoso auto negro, miro a Gackt interrogándolo con la mirada.
-Pensaba ir a tu casa para que salieras conmigo – le respondió simplemente – pero ya que estas aquí, supongo que me saltare ese paso.
-¿En verdad ibas a ir por mi? – Pregunto emocionado, aunque no sabía porque ese gesto le hacía feliz – Gackt… ¿sabes qué? – comenzó a hablar.
-dime
-Cada vez ciento más que… puedo hacerlo – le sonrió tiernamente y rio al ver la cara de interrogación del otro – puedo quererte, quiero quererte.
EL rostro de Gackt se ilumino y sin importarle donde estaba lo levanto en brazos (al estilo recién casados) y lo beso mientras caminaba hacia el auto, como pudo abrió la puerta y solo lo soltó hasta que pudo ponerlo en el asiento.
-Ya verás – le acaricio la mejilla – lo lograré, y cuando lo haga ¿te quedarías conmigo siempre?
Miyavi le miro sorprendido por la pregunta, no respondió, en su lugar por primera vez desde que todo había comenzado fue él quien tomo la iniciativa y pasando sus brazos alrededor del cuello del mayor le regalo un tierno beso.
Cuando se separaron Gackt con una enorme sonrisa le dio la vuelta al auto para subir del lado del conductor, una vez allí se giro hacia Miyavi.
-¿Y bien?
-Voy a donde tú quieras llevarme – le dijo tranquilamente, dirigiéndole solo por travesura una mirada coqueta, para después soltarse a reír.
Gackt negó con la cabeza riendo – vuelve a hacer eso y no respondo de mis actos, te lo advierto – dijo mientras encendía el auto.
-perdón – respondió divertido – quería ver que hacías – se encogió de hombros.
-¿Qué hacia? ¿Qué tal esto? – dijo Gackt, tomándolo de la nuca repentinamente y atrayéndolo para darle un apasionado beso, que dejo a Miyavi a penas respirando y con las mejillas encendidas cuando lo soltó.
-ah… malo – le dijo mientras recuperaba la respiración y Gackt lo miraba riendo.
-tú te lo buscaste- le respondió haciendo que el menor le sacara la lengua, rio unos segundos más -¿Te parece ir a beber algo? Ahh no… olvidaba que los niños no deben ingerir alcohol – le dijo burlonamente.
-Que no soy un niño!! – le respondió en tono de reclamo – vamos, ya verás que el alcohol no me hace ni cosquillas.
-Eso tendría que verlo para poder creerte – finalmente salieron del lugar, con rumbo a un bar que estaba allí cerca, donde las celebridades solían ir muy seguido, así que sabían que no se verían acosados por las fanáticas.
Legaron al lugar, y justo cuando buscaban una mesa, escucharon voces que les llamaban, al girarse vieron a The Gazette completo, ya bastante alegres, así que fueron a sentarse con ellos.
-hay miren son los tortolitos de la PS – canturreo Ruki, para después vaciar el vaso que tenía en la mano de un jalón. Miyavi solo lo ignoro y Gackt se hizo el desentendido.
-Jamás creí ver a Miyavi en sitio como este – comento Kai, alejándole a Aoi la botella, ya que se le notaba que un trago mas y caería en la mesa como tabla.
-¿Por qué lo dices Kai? – Miyavi.
-Bueno… tu manager se ha encargado de que no haya una sola gota de alcohol en ninguna de las salas donde tu vayas a estar, dijo que no quería repetir lo de no sé qué día – le respondió tranquilamente Uruha, feliz de iniciar una conversación normal, ya que Reita llevaba rato tratando de sacarle cosas sobre su vida privada.
-ahh… claro…- murmuro Miyavi, recordando lo que había sucedido la última vez que se emborracho, no solo había armado un completo desastre en el lugar, entre tirar y romper cosas y derramar bebidas sobre los demás, si no que casi se había ido con un completo desconocido a su departamento.
-Así que… el alcohol no te hacia ni cosquillas Mi-ya-chan – le dijo Gackt en el oído.
-¿eh? – Se sobresalto el menor – es que ese día algo tenían las bebidas – le respondió rápidamente.
-¿y qué sucedió? – Gackt.
-n-nada en especial – le dijo desviando la mirada – bien, pediré algo, ahora vuelvo – se levanto rápidamente para cambiar el tema y se dirigió a la barra. Gackt lo siguió con la mirada, ya vería como enterarse de aquello, le causaba mucha curiosidad.
-Gackt…- volvió la mirada para encontrarse con la de Kai, que ahora sostenía a Aoi, tratando de evitar que se le echara encima a Reita, quien ahora se escondía detrás de Uruha. - ¿Podría preguntarte algo?
-Claro – dijo viendo divertido la escena – pero porque no los dejas divertirse
-porque si los dejo mañana no querrán mover un dedo y tenemos trabajo que hacer – respondió Kai, forcejeando con Aoi. – como sea… ¿Qué fue lo que realmente sucedió con Miyavi?, unos días se le veía completamente destrozado y de la nada, los vemos felices de la vida de la manita por la empresa. No es que queramos meternos pero es nuestro amigo y nos preocupa.
Gackt suspiro – entiendo… bien, lo que pasó es que fui un completo idiota con él, o más aun, no encuentro una palabra lo suficientemente grande, pero, tuve suerte de que me perdonara y aceptara salir conmigo. No quisiera entrar en detalles, intento olvidar y que el olvide lo que pasó, pero te prometo, que no voy a hacerle ningún daño, no podría, no cuando sin querer termine tan enamorado de él. – le dirigió una sonrisa apenada a Kai y bajo la mirada.
Kai le obsequio una de sus famosas sonrisas – de acuerdo, no necesito saber más que eso.
-Hay que pedir más!!! – grito Ruki de repente, lanzándose encima de Uruha y abrazándose a su cuello.
-ya empiezan… - comento con fastidio el batero, rindiéndose y soltando a Aoi, que se tiro inmediatamente encima de Reita y comenzó a besarlo.
Gackt abrió mucho los ojos sorprendido de la escenita – n-no creí que…
-lo sé… nadie lo cree hasta que los ve – respondió Kai haciéndose a un lado de las parejitas – simplemente no son capaces de controlarse cuando están ebrios.
-pero… están amm ¿juntos? – pregunto señalando a los cuatro.
-lo están… créeme que si no, no dejaría que hicieran cosas de las que se arrepentirían mañana – le sonrió – allí viene tu amorcito – le dijo juguetón.
Gackt volteo y vio que efectivamente Miyavi se acercaba con una enorme botella de licor – vine – canturreo feliz pero se quedo parado con la boca abierta al ver la escena que protagonizaban los cuatro chicos. –q-que…
-déjalos amor, al parecer tenían su secretito – le dijo Gackt jalándolo para que se sentara a su lado - ¿no pensaras terminarte todo ese alcohol o sí?
-En realidad si – le respondió con una sonrisa – pero tú vas a ayudarme.
-Como quieras – le dio un beso en la mejilla y se giro hacia Kai que miraba reprobatoriamente a sus compañeros, Uruha y Ruki ahora se besaban apasionadamente, con Ruki sentado a horcajadas sobre las piernas de Uruha y Aoi y Reita que estaban tan pegados que era difícil saber de quién era cada mano – jojana parece que están muy inspirados.
Kai suspiro pesadamente – normalmente no se comportan así, solo espero que para mañana estén lo suficientemente despiertos
-Te preocupas demasiado, deberías intentar divertirte tu también – justo en ese momento un muchacho bastante apuesto se llevo a Kai a bailar, este acepto un poco receloso de dejar a sus compañeros dando show en los sillones.
Miyavi se dedico a tomar como si la vida se le fuera en ello, pronto la enorme botella estaba más debajo de la mitad y el chico se reía hasta del vaso que tenía en la mano. Gackt se lo quito e hizo a un lado la botella.
-Sera mejor que te detengas – le dijo esperando que cayera dormido en cualquier momento, pero lo que no esperaba es que el menor se le tirara encima abrazándolo del cuello y buscando sus labios.
-H-Hey… tranquilo… - lo tomo de los brazos para evitar que se cayera – Miyavi… estás ebrio.
-No…- le beso – te dije que el alcohol no tiene efecto en mi – beso – solo me divierto – dijo finalmente para plantarle un profundo beso. Separándose después sonriendo.
-Bebiste demasiado pequeño – le sonrió acariciando su mejilla – debería llevarte a tu casa – hizo ademan de levantarse pero un par de manos le detuvieron, bajo la mirada para encontrarse con un lindo puchero.
-no me quiero ir aun queda la mitad de la botella – le dijo alegremente – o ya no quieres estar conmigo?
-claro que si amor, pero…- “yo no sé cuánto podría soportar sin hacerte nada” pensó mientras lo abrazaba.
-¿pero?
-No nada, si dejas de tomar nos quedamos un rato más ¿de acuerdo? – le dio un suave beso en los labios.
-ahh que aburrido eres – se giro de golpe y sentó a horcajadas sobre el mayor, rodeando su cuello con sus brazos y dejando sus rostros muy juntos, con sus labios casi rozándose – entonces… ¿quieres jugar conmigo? – le pregunto coquetamente. En ese momento apareció Kai
-ya salió
-¿de qué hablas? – pregunto Gackt haciendo a un lado el rostro de los labios traviesos de Miyavi, que intentaban besarlo.
-Así comenzó la vez pasada y termino… bueno, no recuerdo como se llamaba el chico con el que estuvo a punto de irse, luego de, prácticamente deshacer el lugar claro – se encogió de hombros.
-entonces… supongo que debería sacarlo de aquí
-Hey!! No hablen de mi como si no estuviera en frente – reclamo infantilmente para comenzar a besar el cuello del mayor. Gackt apretó los puños tratando de resistir tirar a Miyavi al sillón y hacérselo ahí mismo.
-Kai… ayuda… - le dijo al batero en tono de suplica. Este solo rio.
-Lo siento pero…- miro al resto de su banda – ya tengo bastante con esos cuatro, además esto es algo que debiste asumir si decidiste traer a Miyavi precisamente a un bar, siempre termina pasándose con el alcohol.
-me dijo que tenía resistencia…-
-¿y le creíste? Siempre dice lo mismo y termina armando un desastre, sería mejor que te lo lleves o al menos lo mantengas quieto.
-Lo intentare – le dijo mirando con desconfianza la sonrisa traviesa que se dibujaba en Miyavi antes de comenzar a desabotonarle la camisa, pero Gackt rápidamente tomo sus manos deteniéndolo. El menor le miro con reproche haciendo un puchero.
-Eres aburridooooo, quiero jugar un ratito Gaa- chan – canturreo en su oído mientras intentaba que Gackt soltara sus manos, cosa que no consiguió, si el mayor tenia más fuerza que el estando sobrio, en ese estado definitivamente era imposible que le ganara.
-Nos vamos – dijo el mayor seriamente y fingiendo no escuchar las quejas de Miyavi se levanto con todo y chico para después dejarlo suavemente en el suelo y jalarlo de la mano hacia la salida, de camino le pago a un mesero y salió prácticamente arrastrando al menor del brazo.
-no me subiré – anuncio el solista parándose cruzado de brazos frente a la puerta del auto que Gackt había abierto para él.
-¿por favor? – dijo el mayor tratando de tener paciencia, en verdad que jamás volvería a dejarlo tomar una sola gota de alcohol. Al ver que el chico simplemente seguía ahí parado con los brazos cruzados, los cachetes inflados y la mirada hacia a un lado, suspiro acercándose a él y sin más lo levanto en brazos y lo metió al auto, le puso el cinturón de seguridad y cerró la puerta con seguro, seguido se dio rápidamente la vuelta para subir el también, encontrándose con que esos segundos habían bastado para que Miyavi cayera dormido. Sonrió aliviado, al menos seria un viaje tranquilo.
Como por más que buscó en la ropa de Miyavi nunca encontró las llaves de su casa, termino por llevarlo a la suya, además de que seguro que el chico despertaría con tremenda resaca y necesitaría alguien que le ayudara.
Y dicho y hecho, al día siguiente el terrible dolor de cabeza del menor lo mantuvo tirado todo el día en la cama de Gackt, con este a su lado cuidándolo.
-Así que ¿no te hacia ni cosquillas? – le dijo mientras le apartaba el cabello de la cara y le pasaba una toalla húmeda para ayudarlo con la jaqueca.
-uhmm… cállate, la próxima…-
-ni creas que habrá una próxima – le interrumpió el mayor – para ti nada más que jugo, agua o refresco, de eso me encargo yo.
-oye!! Que ya no soy un niño!! – reclamo el otro levantándose un poco para dejarse caer después gracias a la resaca.
-No sabes beber pequeño – antes de escuchar mas reclamos le planto la cara en frente mirándolo con ternura y cariño, cosa que dejo a Miyavi completamente en silencio y sonrojado. El mayor se inclino y rozo suavemente sus labios con los suyos – te traeré una pastilla – le dijo levantándose de su lado.
-gracias…- susurró el solista, rindiéndose finalmente, sabía que lo de que no lo dejaría beber iba muy enserio, y también sabía que no tenia caso discutir con él, Gackt siempre ganaba, esa idea lo hizo sonreír estúpidamente mientras se acomodaba mejor en la cama – esto de estar con él… en verdad me está gustando – dijo para sí mismo y se quedo pensativo un momento – funcionará… definitivamente.
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